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Imágenes y videos del terremoto en México central (2)

Hasta que las autoridades oficiales desplegaron a los militares -Enrique Peña Nieto convocó al Comité Nacional de Emergencias y anunció el despliegue de 3.000 militares en la capital- y la secretaría de la Marina de México comenzó las maniobras de búsqueda de supervivientes ayudados por los binomios canófilos, la respuesta ciudadana fue modélica en su organización al evacuar edificios colapsados, hacer acopio de herramientas, utensilios, protegiendo bienes ante posibles réplicas del terremoto y comenzar las cadenas humanas para llevar cubetas y levantar escombros con palas e instrumentos hidráulicos. Para algunas de las operaciones de rescate los militares solicitaron la retirada de cientos de ciudadanos que ayudaban voluntariamente debido a la peligrosidad de extraer escombros sin que se viniera totalmente abajo el piso, perdiendo los pilotes de la construcción y aplastando a supervivientes con los cuales se había establecido contacto por voz o sensor térmico.

Sismo México 19 de septiembre de 2017

Sismo México 19 de septiembre de 2017

Sismo México 19 de septiembre de 2017

Los voluntarios de salvamento, junto con médicos, personal sanitario y trabajadores de protección civil, colaboraron masivamente a sacar supervivientes, para que las ambulancias salieran lo más rápido posible entre las calles acordonadas de inmuebles derrumbados y llegaran a tiempo a hospitales próximos que tenían en muchos casos una situación de campaña con pacientes en camas al exterior en plena acera o en los estacionamientos por si volvían a temblar los cimientos del hospital.

De forma cíclica, como si el camino de la vida y el camino de la muerte formaran un argumento circular como la metáfora del anillo único, mientras miles de personas estaban en vilo por sus seres queridos, sobre todo quienes buscaban a personas desaparecidas en la tragedia, y las cifras oficiales rebasaban ya 250 muertos, en algunos hospitales se produjeron nacimientos de bebés tras el seísmo en México central. Las complicaciones aumentan cuando un parto se adelanta al punto que la madre tuvo al recién nacido antes de poder llegar al centro de salud, pero el pasado 19 de septiembre de 2017 en México algunas mujeres dieron a luz a sus bebés al tiempo que se producía el gran temblor de tierra, así nacieron Ángel en Morelos o Adolfo Iñaki en Ciudad de México.

“Ya está, compadre, ya tuvo al bebé, en medio del sismo”, Amado Ortiz, un joven padre primerizo, habla por teléfono con un familiar para dar la buena nueva del nacimiento de su primogénito desde la puerta del Sanatorio Durango, en la colonia Roma Norte, la zona cero del terremoto en Ciudad de México, donde se han producido más colapsos de edificios y hay más de un centenar de fallecidos. Jéssica Mendoza, madre del niño, dice que ha sido un parto milagroso y que su instinto maternal le permitió aislarse de todo lo que estaba ocurriendo para poder dar a luz, segundos de oscilaciones de la habitación que se hicieron interminables en los que su vida y la del pequeño estaban en riesgo. El equipo de médicos y enfermeros del centro hospitalario trasladaron a la mujer a la calle y, mientras todo temblaba, consiguieron salvar las dos vidas sin preocuparse por la suya propia.

Mendoza llevaba seis centímetros de dilatación cuando el suelo empezó a temblar. Estaba en una sala de parto y recuperación, y su instinto maternal permitió que se aislara de lo que estaba pasando. “Pese a todo lo que ocurría a mi alrededor, seguí con mi alumbramiento. Me aislé por completo: no escuchaba nada. Solo recuerdo que estaba la doctora Elisabeth Valencia, las enfermeras, una doula -nombre para la matrona que acompaña a la parturienta mientras da a luz-, mi marido y mi madre. Ellos abrían paso entre el caos para poder dar con un espacio seguro”. Dio a luz sobre una banqueta situada en la esquina misma del sanatorio, en la confluencia de las calles de Durango y Sonora, protegida de potenciales derrumbes. Los policías improvisaron un hospital de campaña con unas sábanas en ese espacio para disponer un paritorio.

Sismo México 19 de septiembre de 2017

Desde ese momento hasta que dio finalmente a luz pasó media hora que se hizo eterna. No fue necesaria ni anestesia epidural ni cesarea. Los materiales con los que los sanitarios atendieron al bebé fueron igualmente precarios: unas gasas esterilizadas, unos guantes y un aparato para medir la frecuencia cardíaca del neonato. Apenas 20 minutos después –casi una hora tras el terremoto–, madre e hijo fueron trasladados a una sala especialmente habilitada para acoger a los pacientes que habían tenido que abandonar las habitaciones del centro hospitalario. “Es un hospital de antigua construcción, pero aguantó bien”, apostilla Mendoza. “Aún así, cuando entré había pedazos derrumbándose”.

Amado Ortiz, padre del bebé, también habla con nerviosismo, al tiempo que agradecido. “El mundo se caía y él vino a salvar el nuestro. Es el mensaje más grande de amor y ejemplo de fuerza y valentía ante la vida”, explica este hombre mexicano. A su alrededor, decenas de pacientes han sido desalojados de la clínica. Esperan tumbados en camas con suero intravenoso por goteo o en sillas de ruedas a que se revise el estado de la estructura del edificio o a que, en definitiva, el temor a nuevas réplicas del terremoto se disipe y puedan volver a entrar en el hospital. A las diez de la noche –casi nueve horas después del temblor–, el bulevar de la calle Durango se ha convertido en un hospital de campaña, plagado de grandes tiendas blancas. Después del desalojo, ese será el techo, esta noche, para los enfermos y el personal sanitario. “Dentro de la gran tragedia que hemos vivido en la Ciudad de México, ha sido muy hermoso el parto. Si Adolfo Iñaki ha sobrevivido a este terremoto justo cuando estaba naciendo, va a superar todo en la vida”.

Sismo México 19 de septiembre de 2017, hospitales CDMX

Sismo México 19 de septiembre de 2017, hospitales CDMX

Como cada 19 de septiembre, Ciudad de México amaneció con el recuerdo del terremoto de 1985. Y como suele ser habitual ese día, se realizó un simulacro de evacuación en Ciudad de México, un protocolo de seguridad y civismo que aprenden a realizar desde los escolares hasta los trabajadores de los edificios de oficinas. Dos horas después del ensayo, las alarmas sísmicas no saltaron. La mayor parte de los sensores están situados en la costa del Pacífico, no en el interior del país, donde se registró el epicentro, próximo a Izúcar de Matamoros, Puebla. No hubo fallo técnico en los sismógrafos, según fuentes oficiales: el temblor no se pudo detectar a tiempo para que la población abandonase el lugar en el que se encontraba para ponerse a salvo.

Dalia Perlasca, de 38 años, vive en un tercer piso de la calle Puebla. “Comenzó a moverse y corrí hacia la puerta pero no podía meter las llaves porque la casa se iba de lado a lado. Suelo cerrar con tres cerraduras por razones de seguridad y me fue imposible abrir a tiempo. Temía que se rompieran las escaleras y sólo podía repetir bajo el dintel de la puerta: me voy a morir”.

“Nos unimos en las adversidades”, aseguraba Claudia García, de 28 años, mientras, apresurada, trataba de instalar una mesa con alimentos en la Avenida Ámsterdam, en pleno corazón de La Condesa, uno de los barrios con más damnificados por el temblor al tratarse de una zona de gran sedimentación, dado que el seísmo, a pesar de ser por falla normal intraplaca, tuvo menor profundidad unos 50 km bajo la superficie terrestre que el sucedido 12 días atrás en la costa del istmo de Tehuantepec, y tuvo epicentro en el interior del continente. El antiguo lago de Tenochitlán cubría antiguamente una parte de la Ciudad de México, donde las colonias de La Roma y Condesa son los distritos más cenagosos y la zona más afectada por el desplazamiento ocasionado en la placa tectónica. Hace 32 años estas dos barriadas se convirtieron en una gigantesca morgue tras el seísmo de 1985, y este martes sensaciones parecidas recorrieron el cuerpo de veteranos y recién llegados. A un paso de ahí, un reguero de gente formaba una cadena humana que se prolongaba cientos de metros hasta llegar a la esquina de la calle Laredo, donde se derrumbó un edificio. Cubos repletos de escombros se movían en perfecta armonía de unas manos a otras. Nunca la improvisación de unos ciudadanos voluntariosos fue tan efectiva. A través de las redes sociales, mensajes por WhatsApp en el celular, en los centros de acopio instalados, los ciudadanos dieron una lección a las autoridades al movilizarse de forma organizada.

Sismo México 19 de septiembre de 2017

En numerosos inmuebles colapsados, los trabajadores de emergencias, ayudados por los voluntarios colocaron en un poste próximo a la acumulación de escombros un cartel improvisado pidiendo silencio a la multitud de ciudadanos para poder escuchar lamentos o gritos de auxilio de posibles supervivientes en el edificio derrumbado. Pero a falta de mostrar carteles pidiendo silencio se utilizó una convención: los gritos de ánimo solo se veían silenciados cuando uno de los especialistas de salvamento levantaba un puño. Es la señal para que todos callen y poder escuchar si hay alguna persona todavía con vida bajo los escombros.

Sismo México 19 de septiembre de 2017

Sismo México 19 de septiembre de 2017

Durante la noche continúan los trabajos de salvamento y atención a los heridos, los trabajadores de protección civil no se detienen, utilizan planos de la arquitectura del edificio y cascos con linternas para seguir en busca de supervivientes. Tras las escasas pausas se escucha un estruendo generalizado: “¡Viva México!”. Para mantener los ánimos en la penumbra, algunos ciudadanos mexicanos entonan «Cielito lindo» en medio de la noche. Durante las labores de rescate, la gente en la calle entona el célebre estribillo de la canción: “Canta y no llores, porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones”. Después, alguien exclama “¡viva México!” y la multitud responde con vítores y aplausos.

Según Mayra Paredes, el vídeo fue grabado por su prima, Anahi Olvera, en la Ciudad de México. Tras su publicación, Cielito lindo se ha convertido en trending topic en Twitter junto con los hashtags #VivaMéxico, #FuerzaMéxico, #MéxicoEstáDePie, #MexicanosFuertes, y el video circula por las redes sociales con miles de reproducciones. Cielito lindo es una canción popular mexicana compuesta en 1882 por Quirino Mendoza y Cortés, ha sido interpretada por Tito Guízar, Pedro Infante, Vicente Fernández, Ana Gabriel, Luciano Pavarotti, entre otros artistas.

La esperanza llega a cuentagotas a los escombros de la calle Álvaro Obregón. Al rumor de que va a entrar maquinaria pesada, le sigue otro de que aún hay seis personas con vida. Al reloj, que marca las 72 horas que los protocolos internacionales señalan para dejar de buscar vidas, le sigue el puño en alto, porque alguien cree haber escuchado una voz en los escombros. El edificio de la calle Álvaro Obregón número 286, entre las colonias Roma y La Condesa, concentra en seis pisos derruidos el tiovivo de emociones en que se ha convertido el rescate durante las últimas horas y que se ha complicado tras el nuevo temblor registrado este sábado 23 de septiembre de 2017 por la mañana en el Estado mexicano de Oaxaca. Las labores de rescate en los inmuebles derrumbados en Ciudad de México han tenido que ser paralizadas. Hasta cuarenta y seis personas siguen atrapadas bajo los escombros, según la lista que han colgado en la farola los familiares de los desparecidos, pero se cree que, al menos, seis podrían estar con vida, debido a que los perros de la Marina y los sensores térmicos han detectado calor y las baterías de los celulares no están totalmente destruidas.

Mientras tanto, la angustia más tangible del terremoto son un montón de madres bajo una lona de plástico, con la cabeza apoyada en las manos, mientras pasan las horas. El martes 19 de septiembre a las 13h14 de la tarde, el edificio se vino abajo desde sus cimientos cuando la tierra comenzó a moverse de lado a lado hasta que se desplomó y engulló a casi 70 personas, en el tiempo que tarda un semáforo en cambiar de color. Hasta ese día el edificio era un digno inmueble de seis alturas con despachos de abogados y contables. A un lado, una tienda de decoración y al otro, apartamentos residenciales. Durante las primeras 24 horas de movilización vecinal, los rescatistas voluntariosos lograron, con más esfuerzo que medios, sacar del edificio a 23 personas con vida.

Sismo México 19 de septiembre de 2017

Sismo México 19 de septiembre de 2017

Sismo México 19 de septiembre de 2017

Para los que seguían bajo las piedras, comenzó entonces una carrera contrarreloj, con la esperanza de que estuvieran protegidos en un triángulo de vida: quedar resguardado por un soporte compuesto por una columna, un tabique no derrumbado o una mesa de material resistente como para aguantar el peso de los escombros cuando el techo se vino abajo tras el temblor. Los familiares de Javier Sandoval aseguraban haber recibido un mensaje suyo desde escombros. El hermano de Jesús Emmanuel, en cambio, tuvo menos suerte. Llegó desde Guanajuato y estuvo quitando piedras desesperadamente durante dos días hasta que alguien le informó de que el cuerpo de su hermano estaba en la morgue.

Los protocolos internacionales señalan que deben pasar 72 horas antes de abandonar la búsqueda y dar por muertas a las personas atrapadas en caso de sismo. Pero casos históricos como el terremoto de Michoacán, México, el 19 de septiembre de 1985 han demostrado que es posible encontrar supervivientes hasta siete días después del sismo. El pasado viernes 22 de septiembre de 2017, cuatro horas después de cumplirse el absurdo cronómetro, el padre de Noemí continuaba frente a la mole de hormigón y varillas, siguiendo en silencio el trabajo de los rescatistas israelíes. Al otro lado de la cinta amarilla había decenas de periodistas y toda la familia, indígena Mazahua, llegada de San Simón de la Laguna, Estado de México.

Noemí Manuel García, la joven a la que esperan, vivía desde hace unos meses en Ciudad de México. Tiene 21 años, estudia y trabaja por las tardes como oficinista. Había llegado al cuarto piso una hora antes del temblor. “Que hagan algo porque esto es desesperadamente lento. Queremos ayudar y no nos dejan”, dice angustiada su tía, después de tres días a la intemperie frente a la montaña de cascotes. “Estamos pasándolo mal aquí en la calle pero ¿cómo estará ella? ¿qué estará sintiendo?”, se pregunta. “Es en lo único que pienso”.

Una tragedia con centenares de víctimas no se debe singularizar en una sola persona, pero una de las muertes más angustiosas e injustas fue la de Erick Gaona, atrapado bajo los escombros del edificio de cuatro pisos sito en la calle Medellin número 176 esquina con San Luis, en la Colonia Roma. Se vino abajo 40 minutos después del temblor inicial a las 13h15 del martes 19 de septiembre de 2017. Durante dos noches, su familia se mantuvo frente a la mole de hormigón, gritándole a la montaña de escombros con un megáfono: “¡Resiste!, ¡aguanta!, ¡tú puedes, Erick!”.

“Salió y volvió a entrar. Le dijimos que no lo hiciera porque el estado del inmueble se veía feo, pero entró a recoger sus cosas”, recuerda el vendedor del puesto de prensa y golosinas que hay frente a lo que hasta el pasado 19 de septiembre de 2017 era un edificio de oficinas. Se acuerda de él perfectamente: robusto, grande, con barba, unos cuarenta años. Regresar al interior de un edificio casi derrumbado para recuperar algunos objetos valiosos fue la trampa que atrapó a Erick.

Apenas había pasado media hora del temblor y a las 13h50 la sensación en la calle San Luis Potosí era de que la pesadilla había terminado a pesar de que siempre se suceden réplicas con menor magnitud tras el sismo más demoledor. Muchos vecinos aprovecharon para entrar y revisar los daños, pero el edificio de Erick se venció completamente de un lado, sepultándolo dentro. Su familia buscó la lista de Locatel, fue a los hospitales de Xoco, Balbuena y la Cruz Roja de Polanco y en ninguno estaba su hermano. Tenía que estar ahí. Y ya no descansó.

Desde entonces su familia estuvo junto a los servicios de rescate con un megáfono desde el que le hablaba día y noche. “No nos vamos a mover hasta que salgas. Tu hija está bien, tus padres están bien… ten fe», gritaba a los cascotes su hermana. Durante dos noches, cada ladrido de los perros de rescate de la secretaría de Marina avivaba la esperanza de encontrar a Erick con vida entre los escombros. Hasta entonces, los brigadistas habían sacado de esos mismos escombros a tres personas vivas y tres muertas; ya solo quedaba él, de acuerdo con el recuento que habían hecho los vecinos, amigos y familiares.

La tarde del 19 de septiembre de 2017, en el portal de la calle Medellín número 176 había una vendedora de tortas que quedó aplastada por cuatro pisos junto a una niña. Ambas habían vuelto al changarro después del susto por el terremoto inicial. Solo habían pasado 40 minutos; hasta cierto punto razonable y legítimo que muchos quisieran regresar para recuperar pertenencias valiosas y comprobar que nadie se había quedado dentro. Una reacción tan natural como peligrosa, teniendo en cuenta que ha habido más de un centenar réplicas desde entonces y aún bajando la magnitud de VII a IV, una construcción que se resquebraja puede terminar por derrumbarse completamente en menos e una hora, por lo que muchas personas permanecieron en las calles.

Ininterrumpidamente durante 50 horas su hermana seguía: “Te amo, aquí está tu familia, no nos vamos a mover, resiste”, hablando en el megáfono pensando que lo escuchaba. Cerca del mediodía del jueves 21 de septiembre, Chichi, un pastor belga de aspecto famélico y entrenado en Saltillo, seguía rastreando entre los escombros. Husmeaba hasta que localizó un lugar y comenzó a arañar el cemento de forma frenética. Era la segunda vez que marcaba el mismo punto. Una vez ubicada la existencia de un cuerpo, el equipo israelí y los Topos de México se hundieron entre las piedras y salieron con Erick envuelto en una sábana. Entonces, en un gesto que ya es un símbolo, levantaron el puño para pedir un minuto de silencio. Los rescatistas explicaron al retirar su cuerpo envuelto en el sudario que probablemente falleció en el instante del derrumbe, con la caída de los primeros cristales y el techo que apenas se sostenía.

Su hermana se detuvo entonces ante las decenas de voluntarios que llevaban dos días dejándose la piel sobre los cascotes y tomó el simbólico megáfono para dirigirse a ellos: “Gracias a todos, gracias a quienes han ayudado en las tareas de rescate y a quienes han traído comida y víveres. Pido un aplauso para ellos…”, y se desvaneció entre la gente.

Un especialista en labores de salvamento, recién bajado de la montaña de escombros, dijo que logró ver trece cuerpos y que estaban todos en fila india. “Estaban bajando por la escalera durante el sismo”, explica. Repentinamente, a las seis de la tarde, en Álvaro Obregón, número 286 hay más agitación de lo normal. “Un ortopedista, motosierras, tambos (tonel de lámina)…” los equipos de rescate piden objetos inusuales, frente a una mayoría de trabajadores con picos, palas, cubetas. La ilusión prende en todos cuando un responsable de emergencias y protección civil llama a los familiares para explicarles los avances: «Colín, Sandoval…», vocea los apellidos. Finalmente los rescatistas han logrado terminar un túnel y parece que podrán acceder a la gente atrapada bajo el hormigón. Pero tardarán, advierten. Al caer la noche las familias siguen sin tener noticias y la esperanza se desvanece un poco más, con el paso del tiempo se debilitan las expectativas de encontrar con vida a los desaparecidos. Entre los escombros levantados se encuentran cada vez más cadáveres en estado de descomposición. Dos días después, el recuento de muertos de la Agencia de Protección Civil en todo el país llega a casi 300 fallecidos.

Imágenes y videos del terremoto en México central (1)

Desde que se produjo el temblor de tierra en México central el pasado 19 de septiembre de 2017, en las primeras horas de caos tras el seísmo, los ciudadanos se movilizaron en ayuda de los damnificados en Ciudad de México, con decenas de edificios colapsados, y los Estados mexicanos de Morelos y Puebla. La respuesta cívica, saliendo a las calles de manera ordenada a pesar de la tragedia, mostró que los ciudadanos tenían preparación para actuar antes de la llegada de las autoridades oficiales y los servicios de emergencia institucionales. No en vano se habían ensayado maniobras de evacuación y protocolos de salvamento apenas horas antes de las 13h14, conmemorando los 32 años del terremoto de Michoacán. Antes incluso de los cargamentos y donaciones en los centros de acopio, de la llegada de sanitarios de Cruz Roja mexicana, se movilizaron voluntarios para buscar supervivientes entre los escombros, equipados con sus propias herramientas: guantes, cascos de protección, linternas, palas, picos, gatos hidráulicos, cubetas, botellas de agua, vendas, medicamentos… lo que pudieron llevar aquellos cuya vivienda no se había derrumbado. Cadenas humanas sacando los escombros y facilitando herramientas para el rescate antes de la llegada de las ambulancias atendiendo a los que quedaron atrapados.

Entre varios voluntarios acordonaron las zonas de derrumbamientos, extendiendo cintas para cortar la circulación. Trepando por los escombros entre hormigón y ladrillos, desplazaron piedras, cargaron cubetas, moviéndose hacia donde se escucharan gritos o algún indicio de que había supervivientes sepultados. Ante posibles réplicas del terremoto, los mexicanos saben que es mejor evacuar lo antes posible y llevar sus pertenencias más importantes para proteger a los suyos, pero también solidarizarse con los demás.

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Dos voluntarios sostienen a Omar Tinajero, el encargado de revisar que no hubiera nadie en el edificio entre las calles de la Morena y Enrique Rebsámen, con otros múltiples derrumbamientos en la colonia Narvarte. «Todo estaba al borde del colapso, gritaba para ver si quedaba alguien, pero no obtuve respuesta, teníamos que tomar el riesgo porque un reporte decía que había una mujer atrapada en el cuarto piso», describe Tinajero con una linterna atada a la cabeza después de entrar a los apartamentos, completamente ladeados y desparramados sobre una vivienda vecina. Los cristales están reventados, las escaleras hechas añicos, un hueco separa el suelo de los cimientos, el tendedero cuelga frente a la fachada. «Perdí mi casa, mi ropa, todos mis documentos, todo por lo que hemos trabajado, lo perdimos todo», lamenta Jessica, de 30 años, frente al que fue su domicilio durante tres años.

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

«La vida se nos fue con esto», cuenta la compañera de piso de Jessica, quien prefiere no dar su nombre. Ninguna de las dos estaba en casa al momento del derrumbe. Se enteraron por un grupo de Whatsapp que todo estaba arrasado y caminaron desde el trabajo para medir el alcance de los daños. La única buena noticia que les llegó es que se había rescatado a un perro atrapado en la azotea.

Unas calles más adelante, un edificio sobre el Viaducto Miguel Alemán, entre las vías de Monterrey y Medellín, ha colapsado. «Fue horrible, se desplomó por completo, se levantó una nube de polvo y se escuchó un estruendo espantoso», relata Viviana Ortiz, de 42 años, que vive frente al inmueble. «Nadie se movía de la impresión, nos paralizamos, a los tres minutos la gente se juntó para ayudar, había varias personas adentro, tenía al menos seis o siete pisos», continua. La magnitud de la tragedia es lo que pueden ver los ojos, lo que se respira en el ambiente. No hay internet, no hay luz, no hay señal en el teléfono.

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Cuando se escuchan gritos de auxilio decenas de voluntarios acarrean garrafas de agua que derramar sobre los escombros para que el líquido se filtre entre las piedras o extienden mangueras al encontrar un hueco entre el amasijo de escombros. En los postes de iluminación y en folios en una mesa donde se juntan víveres y herramientas se comienza a escribir la lista de supervivientes encontrados y las personas desaparecidas que se buscan en la zona. Por la noche se convocan asambleas de vecinos del condominio para hacer guardia dado que ante la desesperación algunas personas intentaron entrar en edificios colapsados donde perdieron sus bienes o en otros casos por temor a los saqueos.

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Y no hay un ADN ni nada biológico que lo explique, sino una cultura de civismo y solidaridad en México que se instauró en la memoria colectiva desde el 19 de septiembre de 1985. Un conjunto de prácticas con normas no escritas, pero cuyas reglas son tan determinantes para el pueblo mexicano como los protocolos de construcción de las infraestructuras y edificios, como la legislación en seguridad ciudadana.

«Es impresionante ver cómo la gente que no se conoce de nada se organiza, ayuda, trae lo que tien”, señala Mónica Zamora frente a un edificio derruido en la calle Puebla. Mónica y su hermano César Zamora se organizaron junto a un grupo de amigos y pasaron toda la noche repartiendo tortas y botellas de agua frente a los edificios colapsados. Después de La Roma, a las cuatro de la madrugada, se dirigieron a Tlalpan porque escucharon que había más necesidad.

Sobre la misma hora de la noche, Juan Santos y su hija, toman por fin un descanso en la Plaza Cibeles después de muchas horas repartiendo café y pan dulce a los equipos de salvamento. Cuando sus vecinos de San Mateo Tecoloapa, a una hora de distancia de Ciudad de México, supieron que venía a la capital comenzaron espontáneamente a llenar su coche de alimentos, refrescos, mantas, un cargamento de víveres y utensilios. “Ver a tanta gente movilizada es emocionante. Venimos desde el Estado de México porque siento que no se puede confiar en ninguna institución y tenemos que ayudarnos entre nosotros. Nos necesitamos todos”. Con los cárteles del narcotráfico sometiendo a las fuerzas estatales, la corrupción institucional rampante y tras varias legislaturas con presidentes del gobierno que siguen viviendo en su burbuja y los desastres que afectan a la población les pillan de costumbre cuando estaban fuera de viaje.

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Voluntarios durante las tareas de rescate tras el terremoto en México central del 19 de septiembre de 2017

Silenciosa y taciturna pasa la noche Roberta Villegas, tras muchas horas sentada en una banqueta en una acera de la calle Álvaro Obregón esperando noticias. Su hijo trabajaba en el edificio que estaba frente a ella, que ha quedado reducido a un gigantesco acordeón. “Hay veces que tengo esperanza, luego decaigo, luego vuelvo a tenerla”. Su hijo César apenas llevaba unos meses trabajando como contable cuando a las 13h20 el suelo se movió bajo sus pies y el edificio de cinco pisos se vino abajo con él.

Los protocolos internacionales señalan que deben pasar 72 horas antes de abandonar la búsqueda o dar por muertos a las personas atrapadas tras un seísmo. Sin embargo, terremotos como el de Haití en 2010, en Chile en 2010 y 2015, o el más devastador de México en 1985 demostraron, que es posible encontrar supervivientes más de una semana después del sismo. Al menos en las primeras horas, en este terremoto en México central, igual que hace 32 años, la organización social superó a la organización oficial, el orden cívico frente al desorden institucional. Afortunadamente, de 10 000 muertos tras el sismo de Michoacán en 1985 a más de 300 muertos al sumar los fallecidos en los recientes seísmos del 7 y el 19 de septiembre de 2017, muchas cosas han cambiado: mejores protocolos de construcción, estaciones sismológicas de alerta, ensayos de evacuación y maniobras que se enseñan mediante simulacro desde las escuelas, más civismo y preparación entre los ciudadanos, mejor organización de cuerpos de protección civil, sanitarios, ayuda de Cruz Roja mexicana y cooperantes internacionales.

A escasos metros del Parque de México, en las puertas principales del centro comercial Sears, ubicado en la Avenida de Insurgentes y cerrado este miércoles 20 de septiembre, también se han improvisado dos centros de acopio, donde predominan las botellas aguas, las mantas y muchas cajas de cartón empaquetadas de manera casera con lo que los donantes decidieron que podrían ser útiles. Sentado en el suelo, el médico Flavio Domínguez cuenta que apenas llegó hace una hora, preguntó qué podía hacer y le pidieron clasificar los medicamentos que habían recibido. Gabriela Cruz, del Estado de México, es quien coordina esta base. Desde que empezaron a hacer acopio en esta puerta del centro comercial a las 14h00 del lunes, poco después del temblor, no se ha movido de allí y no piensa a hacerlo por ahora. “¿Qué necesitan?”, pregunta un vecino. “Faltan sobre todo cubrebocas, alcohol, agua oxigenada, cinta adhesiva, vendas y cuerdas”, enumera concienzudamente.

Los trabajos de rescate tras un terremoto en una de las zonas más pobladas de América -Ciudad de México alcanza los 10 millones de habitantes- están lleno de momentos colectivos heroicos: cuando entre todos los voluntarios de salvamento sacaron una señora viva de los escombros de la calle Medellín y la multitud comenzó a aplaudir y llorar emocionada. Cada vez que una ambulancia sale a toda velocidad con otra persona rescatada de los escombros vuelven a aplaudir. En los hospitales, algunos pacientes fueron trasladados por riesgo de colapso del edificio. La capacidad de supervivencia de los mexicanos, como esa mujer en la tercera edad que desafió la mole que estaba a punto de caer en la calle Jalapa y, durante los cien segundos que duró el terremoto, entró en la vecindad contigua y al grito de “¡salgan todos fuera ya!” y empujó a todos a salir rápidamente antes de que se viniera encima la construcción. Cuando salieron los vecinos los cristales caían como espadas sobre la acera, mientras ella se perdía en el caos y el olor a gas, cuya fuga hacía prohibitivo encender cualquier cerilla, mechero o ponerse a fumar. A las cinco de la mañana soldados y jóvenes trabajadores de protección civil dan el relevo a otros voluntarios y dejan la montaña de escombros con las máscaras sanitarias a la altura del cuello, las manos destrozadas y el rostro lleno de polvo. Roberta se emociona, cada vez que los salvadores levantan el puño y ordenan guardar silencio, porque escuchan una voz, que podría ser de su hijo. Un joven se acerca a ella para ofrecerle una silla y un poco de chocolate.

Terremoto con epicentro en la costa de Chiapas, México

El pasado jueves 7 de septiembre se produjo un terremoto de intensidad 8.2 en la escala Richter en la costa sureste de México a las 23h49 hora local con epicentro a unos 100 kilómetros al suroeste de Pijijiapan, Chiapas, ubicado en la costa del océano Pacífico, en la región socioeconómica de istmo-costa de Tehuantepec, y durante la madrugada del 8 de septiembre de 2017 se sucedieron réplicas del seísmo hasta la mañana con intensidad de 5 a 6 en varios lugares frente a la costa de Chiapas, México, como resultado de fracturas tectónicas en la placa de Cocos a una profundidad intermedia de 60-70 km, en las coordenadas 15.068°N 93.715°W. Durante los días posteriores se registraron centenares de réplicas el sismo, lejos de la magnitud inicial del temblor pero que continuaron causando pánico y desplazando a millones de mexicanos de sus hogares a albergues habilitados en edificios públicos y pabellones deportivos. Hasta el momento se han confirmado en diferentes medios de comunicación e instituciones locales más de 90 personas fallecidas y centenares de heridos. La localidad más dañada por la catástrofe es Juchitán de Zaragoza, en Oaxaca, con al menos 45 muertos, decenas de edificios derrumbados y cortes de suministros de luz y agua.

Terremoto del 7 de septiembre de 2017, epicentro en la costa sureste de México a unos cien kilómetros de Pijijiapan
Mapa en USGS National Earthquake Information Center del terremoto del 7 de septiembre de 2017, epicentro -señalado con la estrella- en la costa de Chiapas, México. En rojo están los municipios del istmo de Tehuantepec más dañados por el seísmo, en amarillo con daños moderados y en verde con daños leves.

Durante el siglo anterior, la región dentro de 250 km del hipocentro del terremoto del pasado 8 de septiembre de 2017 ha experimentado otros 8 terremotos con una magnitud en la escala Richter de más de 7+. El pánico durante el terremoto recordó el seísmo sucedido en México el 19 de septiembre de 1985, con magnitud 8.1, que dejó casi una decena de miles de muertos y cinco mil desaparecidos. Hace 32 años, la corrupción institucional, la ausencia de protocolos antisísmicos de emergencia, las malas construcciones de edificios e infraestructuras y la precariedad en los medios de rescate convirtieron la tragedia en un trauma que sensibilizó la respuesta ciudadana en los salvamentos, una cultura de civismo y solidaridad con lecciones aprendidas si se compara con las pérdidas humanas en el reciente terremoto. Desde 1991 funciona en Ciudad de México el Sistema de Alerta Sísmica con estaciones ubicadas en la costa del Pacífico, el Servicio Sismológico Nacional, además de otros receptores internacionales como Pacific Tsunami Warning Center, USGS National Earthquake Information Center, las construcciones de la última década del siglo XX hasta la actualidad siguen protocolos antisísmicos en su arquitectura y desde los centros de enseñanza se realizan simulacros de evacuaciones en caso de emergencia. La mayoría de los seísmos similares ocurrieron históricamente al sureste del epicentro del terremoto del 8 de septiembre de 2017, en la zona tectónica donde la placa de Cocos comienza su subducción debajo de América Central, cerca de la frontera entre México y Guatemala, y ninguno fue mayor que 7.5 de magnitud. El seísmo más severo y reciente dentro del presente siglo, fue un terremoto de falla de empuje de magnitud 7.4 en Guatemala que ocurrió en noviembre de 2012, y resultó en al menos 48 muertos y más de 150 heridos, junto con daños significativos en edificios y las infraestructuras construidas cerca de la costa.

Imágenes tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017 en Chiapas, México

Algunas de las fotografías y vídeos tomados tras el paso de la onda sísmica por los Estados mexicanos de Oaxaca, Veracruz, Tabasco y Chiapas, que han tenido más repercusión en los medios de comunicación y redes sociales. Entre las imágenes más representativas de la catástrofe están el derrumbamiento del palacio del ayuntamiento de Juchitán, Oaxaca, donde uno de los vecinos clavó la bandera nacional de México entre los escombros, el hotel Ane Centro en el municipio de Matías Romero en Oaxaca, con guardias y miembros de servicios de emergencia, los derrumbes de casas y apartamentos con las primeras personas fallecidas confirmadas en San Cristóbal de las Casas en Chiapas y los albergues con familias cuyas viviendas quedaron destruidas en Tapachula, Chiapas.

Bandera de México entre los escombros del palacio del ayuntamiento de Juchitán, Oaxaca, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017

Bandera de México entre los escombros del palacio del ayuntamiento de Juchitán, Oaxaca, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017
Tras la onda sísmica que causó el caos en el istmo de Tehuantepec durante la noche y madrugada del 8 de septiembre de 2017, Ángel Sánchez Santiago, vecino de Juchitán de Zaragoza, en el Estado mexicano de Oaxaca, tomó una bandera de las ruinas del Palacio Municipal de Juchitán y la clavó sobre los escombros.

Hotel Ane Centro en el municipio de Matías Romero en Oaxaca, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017
Guardias observan el hotel Ane Centro en el municipio de Matías Romero, en el Estado mexicano de Oaxaca.

Albergue con familias cuyas viviendas quedaron destruidas en Tapachula, Chiapas, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017

Ciudadanos evacuados de sus viviendas permanecen en las calles en Ciudad de México hasta que terminen las réplicas del seísmo mientras reciben abrigo y bebida caliente, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017

Pacientes y familiares permanecen en el exterior del hospital de Villa Hermosa, Tabasco, México, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017

Pacientes y familiares permanecen en el exterior del hospital de Villa Hermosa, Tabasco, México, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017

Un video compartido en las redes sociales captó el momento donde el Ángel de la Independencia se tambalea durante unos segundos en la capital mexicana con más de 20 millones de habitantes, emblemático monumento nacional de México, construido en Ciudad de México entre los años 1865 y 1902, en la glorieta localizada en la confluencia de Paseo de la Reforma y Eje 2 PTE, Juárez, Cuauhtémoc, Río Tiber y Florencia. Al parecer la onda sísmica alcanzó la capital debido a que la edificación está realizada en una zona de planicie con mucha sedimentación.

En los videos que se grabaron durante la noche del terremoto se observa el fenómeno de triboluminescencia o fractoluminescencia, emisión de luz posterior a la fractura tectónica en la placa de Cocos frente a la costa de Chiapas que llegó hasta Ciudad de México, similar a las luces en la oscuridad percibidas durante el terremoto en Ica, Perú, el 15 de agosto de 2007, por el choque de la placa tectónica Nazca sobre la placa de América continental, que liberó corrientes de iones por las nubes durante la noche.

Noticias y recursos sobre el terremoto en el istmo de Tehuantepec, México

Terremoto en la costa del Pacífico con epicentro a 87 km de Pijijiapan, México. Mapas interactivos y estadísticas del USGS National Earthquake Information Center.

Cruz Roja Mexicana en Twitter. 520 paramédicos con 99 ambulancias han atendido a las poblaciones afectadas por el terremoto en Oaxaca, Veracruz y Chiapas.

Gobierno Federal de México, canal de Twitter con últimas noticias de la emergencia por el terremoto en los municipios del istmo de Tehuantepec.

Gobierno del Estado mexicano de Oaxaca, canal de Twitter con últimas noticias de la emergencia por el terremoto en los municipios del istmo de Tehuantepec.

Gobierno del Estado mexicano de Veracruz, canal de Twitter con últimas noticias de la emergencia por el terremoto en los municipios del istmo de Tehuantepec.

Gobierno del Estado mexicano de Tabasco, canal de Twitter con últimas noticias de la emergencia por el terremoto en los municipios del istmo de Tehuantepec.

México, canal de Twitter con últimas noticias de la emergencia por el terremoto y formas de ayudar a los municipios damnificados del istmo de Tehuantepec, en los Estados mexicanos de Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Tabasco, acostumbrados a las medidas de emergencia por las inundaciones, mediante cuentas de donativos. En Ciudad de México se han abierto tres centros de acopio para recibir donativos en alimentos, agua embotellada, productos para bebés, medicamentos.

Donativos y centros de acopio en Ciudad de México, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017

Donaciones a través de Google y Network for Good.

– Aparentemente, a fecha 10 de septiembre de 2017, todavía no hay un repositorio creado en Google Person Finder para buscar a personas desaparecidas durante el terremoto entre la noche del 7 y la madrugada del 8 de septiembre de 2017 en la costa sureste de México, que debería tener la dirección «http://google.org/personfinder/2017-mexico-earthquake».

People Locator tiene una página dedicada a buscar personas o mascotas desaparecidas durante el terremoto, pero no está tan desarrollada como las comunicaciones en redes sociales.

Facebook Safety Check se activó el 8 de septiembre de 2017 por el terremoto frente a la costa de Chiapas, México. La función «verificación de seguridad» permite a los usuarios de Facebook notificar que están en peligro, a salvo dentro de alguna de las áreas afectadas o fuera de riesgo al encontrarse lejos del área afectada por la catástrofe, a través de un botón en la red social. Los usuarios en la zona cercana a la emergencia, en este caso el terremoto en la costa sureste de México, podrán avisar que están seguros y ver quiénes de sus contactos han reportado que están también a salvo.

Facebook Safety Check, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017 frente a la costa de Chiapas, México

Millones de personas tienen cuenta en Facebook, siendo la mayor red social de internet, por lo que es preferible responder a la verificación de seguridad al conectarse, sobre todo si tienes familiares y amigos en México, dado que el silencio puede interpretarse como que la persona está desaparecida.

Terremoto en Chile: imágenes y recursos

Durante el día 27 de febrero de 2010 se produjo un fuerte sismo ocurrido en la región del Bio Bío, a las 06:34:17 (UTC), 03:34:17 hora local, con una magnitud de 8,8 MW (escala sismológica de magnitud de momento), resultando en alerta de tsunami para las costas de Perú, Chile, Ecuador, y Hawaii; aunque posteriormente se canceló la alerta, siendo el segundo mayor terremoto en veinte años, tras el seísmo de Sumatra en el año 2004 y muchísimo más intenso que el terremoto ocurrido un mes antes en Haití.

El epicentro sucedió en la costa de la Región del Bio Bío, aproximadamente 90 kilómetros al noroeste de Concepción, Chile y a 59 kilómetros de profundidad bajo la corteza terrestre, tratándose por tanto de un seísmo con epicentro submarino. El seísmo ocurrió a las 3:34 AM hora local, y la ciudad Santiago de Chile fue estremecida por más de un minuto y medio, según reportan testimonios de supervivientes que residen en la zona a través de las primeras entrevistas recogidas por periodistas, activistas de organizaciones no gubernamentales y difundidas en los medios de comunicación.

Explicación geológica

El terremoto ocurrió en el borde convergente entre la Placa de Nazca y la Placa Sudamericana. En la región en que tuvo lugar el terremoto las placas convergen a un ritmo de unos 80 mm/año. El terremoto estuvo caracterizado por un mecanismo focal de falla inversa causado por la subducción de la placa de Nazca por debajo de la placa Sudamericana. Las costas de Chile tienen una historia de grandes terremotos originados por esta frontera de placas, como el Terremoto de Valdivia de 1960, el más fuerte de la historia entre los registrados mediante sismógrafos, llegando a los 9,5 grados Richter.

terremoto 2010 Chile

En la historia sísmica de Chile destaca el temblor del 28 de octubre de 1562, en el que murieron 2.000 personas en la zona de Concepción, a 520 kilómetros al sur de Santiago. Desde entonces Chile ha sufrido 83 grandes terremotos, que en los últimos 50 años han causado 40.265 víctimas mortales. El último gran seísmo que afectó al norte de Chile, ocurrió el 30 de julio de 1995, cuando un terremoto de 7,8 grados Richter sacudió la ciudad de Antofagasta, a 1.368 kilómetros de Santiago, causando numerosos muertos, heridos y daños de consideración.

Daños en infraestructuras y propiedades en ciudades chilenas afectadas por el seismo

Las ciudades grandes más devastadas en Chile fueron las de Concepción, Curicó, Talca y Rengo, pese a estar relativamente distantes del epicentro del seísmo. Concepción quedó aislada debido a los daños en las vías de acceso por carretera, autopistas, y al desprendimiento de una brecha del Puente Llacolén. Adicionalmente, el Puente Viejo quedó completamente destruido. Por su parte, las ciudades de Curicó, Talca, así como la mayor parte de las ciudades y pueblos aledaños (VII y VIII Regiones en general), sufrieron devastadores daños estructurales debido a que las antiguas y centenarias edificaciones de adobe no habían sufrido mayor daño en los anteriores terremotos de Valdivia en 1960 y Santiago en 1985 debido a su distancia.

terremoto 2010 Chile
Un ciclista observa los daños producidos por el seismo en la ciudad de Concepción, Chile

terremoto 2010 Chile
Academia de Bellas Artes dañada

coches colisionados por los daños en las vias
Accidentes de tráfico, colisiones provocadas por daños en las vias

coches colisionados por los daños en las vias
Accidentes de tráfico, colisiones provocadas por daños en las vías

En Santiago de Chile, los edificios se sacudieron y algunos se derrumbaron. Se cerró la ruta 68 que conecta la ciudad de Valparaíso con Santiago por peligro de derrumbe. El terremoto de magnitud 8,8 provocó el colapso de las líneas telefónicas, por lo que era difícil confirmar los daños, junto con un apagón de todo el Sistema Interconectado Central (desde las Regiones III a X). Por consiguiente, los servidores de Internet localizados en Santiago o las ciudades afectadas dejaron de funcionar temporalmente, aunque las personas que por fortuna han tenido acceso a retransmisiones de radio, o conexión a internet han podido seguir informaciones a través de prensa online y redes sociales como Twitter o Facebook. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico de la costa oeste de Estados Unidos dijo que no esperaba que ocurriera un maremoto en el Pacífico estadounidense o Canadá, pero continuaría revisando la situación, aunque si se produjo un maremoto que destruyó zonas de Talcahuano y avanzó a gran velocidad por el Océano Pacífico, pasando por la Isla Juan Fernández, Isla de pascua, partes de la Polinesia y Hawaii.

terremoto 2010 Chile
Edificios dañados en la ciudad de Concepción, Chile

terremoto 2010 Chile
Edificios dañados en la ciudad de Concepción, Chile

farmacia dañada en Viña del Mar
Farmacia dañada en Viña del Mar

paredes dañadas en un hotel en Viña del Mar
Hotel con paredes derrumbadas en Viña del Mar

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, señaló también que habitantes en el archipiélago de Juan Fernández, situado en el Océano Pacífico, informaron que una ola de gran tamaño llegó a la costa dejando a 5 personas muertas y 11 desaparecidas. Una situación similar ocurrió en el balneario de Iloca y en el puerto de Talcahuano, donde una ola gigantesca se introdujo hasta el casco central de la ciudad portuaria, pocos minutos después del terremoto, destruyendo casas y plantaciones a su paso y dejando en medio del campo barcos pesqueros. Se han registrado posteriormente al menos 13 réplicas de magnitudes entre 6,9 y 5,2.

Actualmente hay más de 2 millones de damnificados y al menos 300 personas fallecidas, Google ha habilitado una página para buscar a personas desaparecidas durante el terremoto en las diversas zonas de Chile más afectadas, con aproximadamente 25 000 personas registradas.

terremoto 2010 Chile
Un hombre escapa de una casa derrumbada

terremoto 2010 Chile
Un hombre abraza a un menor tras ser rescatados de los escombros

terremoto 2010 Chile
Muchas personas tratan de recuperar algunas pertenencias entre los escombros de su vivienda

terremoto 2010 Chile
Muchas personas tratan de recuperar algunas pertenencias entre los escombros de su vivienda

terremoto 2010 Chile
Santiago de Chile a oscuras tras los cortes de luz producidos por los daños del seismo

terremoto 2010 Chile
Santiago de Chile a oscuras tras los cortes de luz producidos por los daños del seismo

Tras el terremoto, un tercio de Santiago de Chile, donde vive el 40% de los 17 millones de chilenos, se quedó sin luz, la mayoría de semáforos se apagaron, el tren subterráneo tuvo fallos de funcionamiento, el transporte público era escaso y el Aeropuerto Internacional de Santiago permanece cerrado. Las ciudades más afectadas de mayor a menor, han sido: Talcahuano, Arauco, Lota, Chiguayante, Canete, San Antonio, Talca, Concepcion, Rancagua, Santiago y Temuco.

terremoto 2010 Chile
Escombros en la ciudad de Talca

terremoto 2010 Chile
Escombros tras el terremoto en Chile

Más información en la red:

Wikipedia
USGS Earthquake hazards program
Cruz Roja Chile
FayerWayer
TerremotoChile.com

Retransmisiones en televisión via internet:

Canal 13 Chile
Ustream TV Chile.

19 de Septiembre de 1985: 22 años

Hoy se cumplen 22 años de aquel 19 de Septiembre de 1985; donde la Ciudad de México sufrio la peor amenaza natural en toda su historia, un seismo de 8.1 grados en la escala de Richter sacudió toda la Ciudad durante 2 largos minutos, las consecuencias fueron aterradoras, y por esta parte, el Gobierno Federal no estaba preparado para un caso como este.

Una de las torres del Conjunto Pino Suárez colapsada en la Ciudad de México

Centro, sur y occidente de MéxicoEl epicentro se localizó en el Océano Pacífico, frente a las costas del estado de Michoacán, muy cerca del puerto de Lázaro Cárdenas. Un informe del Instituto de Geofísica en colaboración con el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México publicado el 25 de septiembre de 1985, detalla más aún que el epicentro fue localizado frente a la desembocadura del Río Balsas localizada entre los límites del estado de Michoacán y Guerrero a las 7:17:48 a.m. alcanzando la Ciudad de México a las 07:19 a.m. con una magnitud de 8.1 grados según la escala de Richter. Fue de un sismo combinado de movimiento trepidatorio y oscilatorio a la vez.

La falla que produjo el sismo se localizó en la llamada Brecha de Michoacán, que anteriormente a la tragedia sucedida en 1985, no habia dado señales de actividad sísmica. Se ha determinado que el sismo fue causado por el fenómeno de subducción de la Placa de Cocos por debajo de la Placa Norteamericana.

La ayuda internacional fue rechazada en un principio por el primer mandatario, e inclusive se sabe que en el espacio aéreo del aeropuerto internacional de la Ciudad de México un avión de ayuda humanitaria de caritas internacional sobrevolaba ya que no la daban permiso de aterrizar y fue por orden de la primera dama que el avión y la ayuda internacional logró entrar para ayudar a los cuerpos de rescate mexicanos que en ese momento no se daban abasto, al ver sobrepasada las capacidades del gobierno, éste decidió aceptar por fin la ayuda.

Obras de reconstrucción del edificio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes

Una de las diversas apreciaciones en cuanto a la energía que se liberó en dicho movimiento fue su equivalente a 1,114 bombas atómicas de 20 kilotones cada una.

Todos los edificios colapsados presentaban estructuras inadecuadas para terrenos arcillosos, principalmente a causa de la corrupción y la mala planeación, pues la mayoría de los edificios colapsados eran de reciente construcción. La negligencia del gobierno fue el principal culpable del enorme número de muertos. Estructuras muy antiguas y adecuadas al tipo del terreno arcilloso, tales como la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, el Palacio Nacional y el edificio de Nacional Monte de Piedad que datan de la época colonial, soportaron el sismo por tener gruesas paredes de piedra y ladrillo.

A pesar de que los peritajes mostraron que la mayoría de los edificios caídos tenían especificaciones inferiores a las exigidas en los contratos, nadie fue declarado culpable ni se hicieron investigaciones más extensas sobre corrupción. Particularmente grave fue el caso de la constructora estatal encargada de la construcción de escuelas, cuyos directivos quedaron impunes, pese al número elevado de escuelas primarias destruidas y escolares que resultaron muertos. Los lugares más afectados fueron escuelas y hospitales principalmente, también edificios y hoteles que recientemente se habían terminado de construir.

Plaza de la Solidaridad en honor a las víctimas del terremoto. En éste sitio se encontraba el edificio del Hotel REGIS

22 años que para aquellos mexicanos que vivieron en carne propia el suceso es imposible de olvidar, para aquellos que perdieron familiares y amigos, fue un suceso que dio un cambio en nuestro pais, donde nos damos cuenta que debemos estar preparados para todo.