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Terremoto con epicentro en Puebla, México

El 19 de septiembre de 2017, un nuevo seísmo ha sacudido los cimientos de México central a las 13h15 hora local, causando más de 225 muertos y cientos de heridos graves según las últimas estimaciones de la Agencia de Protección Civil y los servicios institucionales de emergencia, 94 en Ciudad de México, entre las víctimas del Colegio Enrique Rebsamen están 32 niños y cinco adultos, según declaraciones del subsecretario de Educación Básica, Javier Treviño, confirmando por la tarde la muerte de 21 niños y 1 adulto, aunque hay 4 adultos y 11 niños rescatados en las ruinas de la escuela; se contabilizan 71 muertos en Morelos, 43 en Puebla, 12 en el Estado de México, cuatro en Guerrero y una persona fallecida en Oaxaca; y el derrumbamiento de decenas de edificios en Ciudad de México. USGS National Earthquake Information Center de Estados Unidos y el Servicio Sismológico Nacional de México han estimado en 7,1 la magnitud de este seísmo, cuyo epicentro a 51 km de profundidad en las coordenadas 18.584° Norte 98.399° Oeste, está localizado en el Estado mexicano de Puebla, a 4,5 km al noreste de San Juan Raboso, a 7,2 km al sureste de Izúcar de Matamoros, Puebla, y a 12 km al sureste de Axochiapan, Morelos. El volcán Popocatépetl, en Puebla, ha entrado en erupción tras el terremoto.

Terremoto del 19 de septiembre de 2017, epicentro en Izúcar de Matamoros, Puebla, México
Mapa en USGS National Earthquake Information Center del terremoto del 19 de septiembre de 2017, epicentro -señalado con la estrella- en Izúcar de Matamoros, Puebla, México. En rojo están los municipios más dañados por el seísmo, en amarillo las zonas con daños moderados y en verde con daños leves.

El martes 19 de septiembre se cumplieron 32 años del terremoto de 1985 en Michoacán, de magnitud 8, cuyo epicentro estaba localizado a unos 450 km al oeste de Izúcar de Matamoros, Puebla, el seísmo más demoledor de la historia de México, que dejó cerca de 10.000 muertos y cuyo impacto en la memoria colectiva generó en la sociedad mexicana una cultura del orden cívico y la solidaridad frente al desorden institucional y la criminalidad -donde desde otros países solo saben del narcotráfico como objeto de entretenimiento glorificado en teleseries-, por lo que se conmemoraba justamente por la mañana en Ciudad de México y otras localidades con maniobras de evacuación y protocolos de salvamento que se ensayan en simulacros de alerta, apenas horas antes del seísmo en Puebla. Septiembre de 2017 se convierte en un mes trágico para la historia pues apenas hace 12 días del temblor con epicentro donde el Océano Pacífico entra en el golfo de Tehuantepec a más de 75 km de la costa de Chiapas, que sacudió los municipios del istmo de Tehuantepec, entre la noche del 7 de septiembre y la madrugada del 8 de septiembre de 2017, causando casi un centenar de muertos y donde todavía se realizaban trabajos de rescate entre los escombros y se preparaban las labores de reconstrucción en las infraestructuras destruidas.

El terremoto de este martes 19 de septiembre, con epicentro entre los Estados mexicanos de Morelos y Puebla, tuvo una intensidad algo menor, 7,1 de magnitud en la escala Richter, y fue también por mecanismo de falla normal intraplaca en la subducción de la placa tectónica de Cocos bajo la placa Norteamericana, sin embargo, tuvo 51 km de profundidad y sucedió en plena zona continental de México central con epicentro a 120 km de Ciudad de México, por lo que su proximidad a las zonas más pobladas ha provocado que los daños sean mucho mayores, con más del doble de víctimas. A pesar de que las alertas enviadas desde las estaciones sismológicas pueden dar entre 30 a 80 segundos para evacuar edificios, no fue suficiente para salvar a muchas personas que quedaron atrapadas dentro de algunas construcciones que se desplomaron, precisamente por la proximidad del epicentro respecto a Ciudad de México, con unos 45 edificios demolidos y daños en decenas de otras construcciones e inmuebles.

Entre el caos por los derrumbamientos de decenas de edificios, al menos 45 en Ciudad de México, y cortes de suministro eléctrico en Ciudad de México -donde la Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó que 3,8 millones de clientes carecen de suministro de energía eléctrica-, los autobuses públicos han seguido cumpliendo sus rutas para transportar a los ciudadanos gratis mientras no hay servicio de Metro en las líneas 8, 12, 4 y 5. Debido a las fugas de gas en las proximidades de edificios dañados está prohibido fumar, encender cerillas o mecheros por riesgo de explosión.

El terremoto del 19 de septiembre de 2017, con magnitud 7.1 en México Central, ocurrió como resultado de fallas normales a una profundidad de aproximadamente 50 km. Los instrumentos de mecanismos focales indican que el terremoto ocurrió en una falla moderadamente inmersa, generando un choque bien al sureste, o al noroeste. El epicentro estuvo localizado en la proximidad a la línea divisoria pero no directamente sobre el límite entre las placas de Cocos y Norteamérica en la región. En la ubicación de este seísmo, la placa de Cocos converge con América del Norte a una velocidad de aproximadamente 76 mm al año, en dirección noreste. La placa de Cocos comienza su subducción bajo Centroamérica en la Fosa de América Central, a unos 300 km al suroeste de este terremoto. La localización, la profundidad y el mecanismo de falla normal de este terremoto indican que es probable que fuera un evento intraplaca, (rumbo=112, echado=46, desplazamiento=-93) dentro de la losa de Cocos subductiva, en lugar de ocurrir en la interfaz de borde de la placa de empuje más superficial. Los terremotos de este tipo se describen más apropiadamente como deslizamiento terrestre sobre un área de falla más grande. Los eventos de falla normal con la magnitud del terremoto del 19 de septiembre de 2017 son típicamente alrededor de 50×20 km (longitud x anchura).

Terremoto del 19 de septiembre de 2017, epicentro en Izúcar de Matamoros, Puebla, México
Mapa de ondas sísmicas en USGS National Earthquake Information Center del terremoto del 19 de septiembre de 2017, epicentro -señalado con la estrella- en Izúcar de Matamoros, Puebla, México.

El Servicio Sismológico Nacional de México publicó un informe en PDF sobre el seísmo del 19 de septiembre de 2017, epicentro entre Morelos y Puebla, México y unas conferencias en video desde la Universidad Autónoma de México.

Noticias y recursos sobre el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en Puebla, México central

Terremoto del 19 de septiembre de 2017, epicentro en Izúcar de Matamoros, Puebla, México. Mapas interactivos y estadísticas del USGS National Earthquake Information Center.

Cruz Roja Mexicana en Twitter. Ambulancias, paramédicos, servicios de rescate y centros de acopio están siendo desplegados para ayudar en Ciudad de México, Morelos y Puebla.

Gobierno Federal de México, canal de Twitter con últimas noticias de la emergencia por el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en México Central.

Gobierno del Estado mexicano de Morelos, canal de Twitter con últimas noticias de la emergencia por el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en México Central.

Gobierno del Estado mexicano de Puebla, canal de Twitter con últimas noticias de la emergencia por el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en México Central.

México, canal de Twitter con últimas noticias de la emergencia por el terremoto del 19 de septiembre de 2017 y formas de ayudar a los municipios damnificados del seísmo, en los Estados mexicanos de Morelos, Puebla y Ciudad de México, mediante cuentas de donativos. En Ciudad de México se han abierto centros de acopio para recibir donativos en alimentos, agua embotellada, productos para bebés, medicamentos. Los militares de la Marina de México desplegaron binomios canófilos en las labores de rescate para rastrear a las personas bajo los escombros.

Donaciones a través de Google y Network for Good.

– Hay un repositorio creado en Google Person Finder con el nombre «Puebla Mexico Earthquake» para buscar a personas desaparecidas durante el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en México central. Actualmente se busca a 22 000 personas para confirmar si están a salvo o entre los damnificados. Todos los datos ingresados están disponibles para uso de los usuarios. Google no revisa o verifica la veracidad de los datos introducidos por los internautas en los repositorios.

Facebook Safety Check se activó el 19 de septiembre de 2017 por el terremoto entre Morelos y Puebla, México. La función «verificación de seguridad» permite a los usuarios de Facebook notificar que están en peligro, a salvo dentro de alguna de las áreas afectadas o fuera de riesgo al encontrarse lejos del área afectada por la catástrofe, a través de un botón en la red social. Los usuarios en la zona cercana a la emergencia, en este caso el terremoto entre Morelos y Puebla, México, podrán avisar que están seguros y ver quiénes de sus contactos han reportado que están también a salvo.

Millones de personas tienen cuenta en Facebook, por lo que es preferible responder a la verificación de seguridad al conectarse, sobre todo si tienes familiares y amigos en México, dado que el silencio puede interpretarse como que la persona está desaparecida.

People Locator tiene una página dedicada a buscar personas o mascotas desaparecidas durante el terremoto, pero no está tan desarrollada como las comunicaciones en redes sociales ni lamentablemente está actualizado ni organizado como Google Person Finder o Facebook Security Check.

Explicación del terremoto en el istmo de Tehuantepec, México

De acuerdo con los sismógrafos y las mediciones del mecanismo focal del terremoto sucedido el pasado 7 de septiembre de 2017 frente a la costa de Chiapas, México, en el golfo de Tehuantepec a unos cien kilómetros de Pijijiapan, el deslizamiento se produjo tanto en una falla que se sumerge ligeramente hacia el suroeste, o en una falla de inmersión pronunciada que empuja la zona sureste. En la ubicación de este suceso sísmico, la placa de Cocos converge con América del Norte a una velocidad de aproximadamente 76 milímetros al año, en dirección noreste. La placa de Cocos comienza su subducción debajo de América Central en la fosa oceánica a unos 100 kilómetros al suroeste del epicentro de este terremoto que ha sacudido principalmente los Estados mexicanos de Chiapas y Oaxaca. La ubicación, la profundidad y el mecanismo de falla normal de este terremoto indican que es probable que fuera un evento intraplaca, una fractura dentro de la placa de Cocos subductiva, en lugar de ocurrir en la línea divisoria entre dos placas tectónicas, o en la interfase limítrofe de la placa de empuje menos profunda.

Terremoto del 7 de septiembre de 2017, epicentro en la costa sureste de México a unos cien kilómetros de Pijijiapan
Mapa en USGS National Earthquake Information Center del terremoto del 7 de septiembre de 2017, epicentro en el golfo de Tehuantepec, frente a la costa de Chiapas, México.

Aunque comúnmente se representan como puntos con ondas expansivas en los mapas, los terremotos de este tipo se describen más apropiadamente como deslizamiento sobre un área de una falla tectónica más grande. Los eventos de falla normal como el terremoto ocurrido en la medianoche del 7 al 8 de septiembre de 2017 son típicamente deslizamientos en la superficie intermedia terrestre, en un espacio de alrededor de 200 x 50 km (longitud x anchura).

La información preliminar y el análisis proporcionado sobre el seísmo por USGS National Earthquake Information Center, no diferían excesivamente del informe publicado por el Servicio Sismológico Nacional de la Universidad Nacional Autónoma de México, accesible en PDF. La magnitud del seísmo se estimó entre 8.1 y 8.4, en las coordenadas 14.85 latitud N y -94.11 longitud W, con epicentro a 87 kilómetros de Pijijiapan según USGS NEIC, aunque el SSN estimó la distancia en 133 km al suroeste de Pijijiapan. La profundidad en la placa tectónica de Cocos donde se produjo el deslizamiento o la fractura intraplaca, fue de 69.7 km según USGS, y de 58 km según el SSN. Ambos coinciden en que el mecanismo focal del terremoto muestra una falla de tipo normal (rumbo=311, echado=84.4, desplazamiento=-94.7), la cual es característica de un seísmo intraplaca. En esta región la Placa de Cocos subduce por debajo de la placa de Norteamérica.

De acuerdo con José Jesús Martínez Díaz, profesor el departamento de Geodinámica de la facultad de ciencias geológicas de la Universidad Complutense, en el artículo publicado en el diario El País, en la peligrosidad sísmica No solo cuenta la magnitud, sino también otros datos geológicos estructurales.

La magnitud de este terremoto es muy similar a la del devastador sismo de México de 1985 que provocó miles de muertos y cientos de miles de desplazados, cifras afortunadamente muy distintas a las que se esperan del terremoto acaecido la noche de este jueves, de magnitud igual o superior. Y es que la magnitud no determina por sí sola el potencial destructor de un sismo. Además del grado de preparación de las construcciones en México, que es elevado en comparación con otros países de la región, las características geológicas del terremoto van a condicionar la capacidad destructora del mismo.

Todo sismo de origen tectónico, como el aquí tratado, se produce por la rotura a lo largo de un gran plano de fractura, 200 x 50 km (longitud x anchura), de modo que las características geológicas y su localización, combinadas con su tamaño, es decir su magnitud, van a condicionar tanto la duración como la intensidad de la sacudida del suelo, que a la postre son los responsables de los daños. El terremoto ocurrido en la medianoche del jueves 7 de septiembre de 2017 se ha producido en la zona de subducción que limita las placas litosféricas de El Coco y la Norteamericana, es decir en la zona donde la primera desliza y se sumerge bajo la segunda.

Los grandes terremotos destructivos como el del año 1985 en México o los que se suelen producir en la costa de Chile se generan en los primeros 15 a 30 kilómetros de profundidad, en la zona donde las dos placas friccionan y generan terremotos que en geología se denominan de falla inversa. Al ser eventos más superficiales, la energía en forma de aceleración de sacudida del suelo es muy elevada y a ello se suma que la cantidad de desplazamiento del fondo marino es mayor y por tanto también el tamaño de los tsunamis que alcanzan la costa con su oleaje.

En otras ocasiones, como es el caso del terremoto ocurrido el pasado 7 de septiembre de 2017 en el golfo Tehuantepec, en lugar de deslizar la zona de fricción en la división de las dos placas, la placa que «subduce», la placa de Cocos se desliza bajo la placa de Norteamérica, debido a la flexión que sufre al deslizarse hacia abajo y al efecto de su propio peso, la tensión acumulada hace que literalmente se parta a lo largo de un plano de rotura bastante vertical y a más profundidad.

En el caso que nos ocupa, la rotura se ha producido a más de 60 kilómetros de profundidad, con una geometría que denominamos de falla normal. En estos casos, aunque la magnitud sea la misma, de más de 8 en la escala Richter, la energía que llega a la superficie es menor y el desplazamiento del fondo marino también. Esto explica por qué uno de los mayores terremotos de falla normal jamás registrado por los sismógrafos hasta la fecha haya inducido unos daños limitados, si los comparamos con otros eventos de igual magnitud ocurridos en el pasado.

Placa de Cocos subducción bajo placa Norteamericana

Un artículo de investigación publicado el pasado 9 de septiembre en la revista científica Nature: Deadly Mexico earthquake had unusual cause, abunda sobre lo anteriormente explicado. La causa inusual, de acuerdo con US Geological Survey, incide en que el temblor se originó por una fractura tectónica dentro de la placa de Cocos y no en el límite de la placa de Cocos con la Norteamericana, donde la primera se desliza bajo la segunda.

“Los seísmos de una magnitud de 8+ no son comunes en zonas tectónicas limítrofes de subducción, el mecanismo de falla normal no produce terremotos con daños tan masivos” apunta Jascha Polet, sismóloga de la Universidad Politécnica del Estado de California en Pomona. El terremoto que afectó a los municipios del istmo de Tehuantepec fue diferente y se originó como fractura tectónica o deslizamiento dentro de la placa de Cocos en su movimiento al sumergirse gradualmente bajo la placa Norteamericana, no en el límite de fricción entre ambas placas tectónicas.