Explicación del terremoto en el istmo de Tehuantepec, México

Publicado en Cienciacon fecha 11 - septiembre - 2017

 

De acuerdo con los sismógrafos y las mediciones del mecanismo focal del terremoto sucedido el pasado 7 de septiembre de 2017 frente a la costa de Chiapas, México, en el golfo de Tehuantepec a unos cien kilómetros de Pijijiapan, el deslizamiento se produjo tanto en una falla que se sumerge ligeramente hacia el suroeste, o en una falla de inmersión pronunciada que empuja la zona sureste. En la ubicación de este suceso sísmico, la placa de Cocos converge con América del Norte a una velocidad de aproximadamente 76 milímetros al año, en dirección noreste. La placa de Cocos comienza su subducción debajo de América Central en la fosa oceánica a unos 100 kilómetros al suroeste del epicentro de este terremoto que ha sacudido principalmente los Estados mexicanos de Chiapas y Oaxaca. La ubicación, la profundidad y el mecanismo de falla normal de este terremoto indican que es probable que fuera un evento intraplaca, una fractura dentro de la placa de Cocos subductiva, en lugar de ocurrir en la línea divisoria entre dos placas tectónicas, o en la interfase limítrofe de la placa de empuje menos profunda.

Terremoto del 7 de septiembre de 2017, epicentro en la costa sureste de México a unos cien kilómetros de Pijijiapan
Mapa en USGS National Earthquake Information Center del terremoto del 7 de septiembre de 2017, epicentro en el golfo de Tehuantepec, frente a la costa de Chiapas, México.

Aunque comúnmente se representan como puntos con ondas expansivas en los mapas, los terremotos de este tipo se describen más apropiadamente como deslizamiento sobre un área de una falla tectónica más grande. Los eventos de falla normal como el terremoto ocurrido en la medianoche del 7 al 8 de septiembre de 2017 son típicamente deslizamientos en la superficie intermedia terrestre, en un espacio de alrededor de 200 x 50 km (longitud x anchura).

La información preliminar y el análisis proporcionado sobre el seísmo por USGS National Earthquake Information Center, no diferían excesivamente del informe publicado por el Servicio Sismológico Nacional de la Universidad Nacional Autónoma de México, accesible en PDF. La magnitud del seísmo se estimó entre 8.1 y 8.4, en las coordenadas 14.85 latitud N y -94.11 longitud W, con epicentro a 87 kilómetros de Pijijiapan según USGS NEIC, aunque el SSN estimó la distancia en 133 km al suroeste de Pijijiapan. La profundidad en la placa tectónica de Cocos donde se produjo el deslizamiento o la fractura intraplaca, fue de 69.7 km según USGS, y de 58 km según el SSN. Ambos coinciden en que el mecanismo focal del terremoto muestra una falla de tipo normal (rumbo=311, echado=84.4, desplazamiento=-94.7), la cual es característica de un seísmo intraplaca. En esta región la Placa de Cocos subduce por debajo de la placa de Norteamérica.

De acuerdo con José Jesús Martínez Díaz, profesor el departamento de Geodinámica de la facultad de ciencias geológicas de la Universidad Complutense, en el artículo publicado en el diario El País, en la peligrosidad sísmica No solo cuenta la magnitud, sino también otros datos geológicos estructurales.

La magnitud de este terremoto es muy similar a la del devastador sismo de México de 1985 que provocó miles de muertos y cientos de miles de desplazados, cifras afortunadamente muy distintas a las que se esperan del terremoto acaecido la noche de este jueves, de magnitud igual o superior. Y es que la magnitud no determina por sí sola el potencial destructor de un sismo. Además del grado de preparación de las construcciones en México, que es elevado en comparación con otros países de la región, las características geológicas del terremoto van a condicionar la capacidad destructora del mismo.

Todo sismo de origen tectónico, como el aquí tratado, se produce por la rotura a lo largo de un gran plano de fractura, 200 x 50 km (longitud x anchura), de modo que las características geológicas y su localización, combinadas con su tamaño, es decir su magnitud, van a condicionar tanto la duración como la intensidad de la sacudida del suelo, que a la postre son los responsables de los daños. El terremoto ocurrido en la medianoche del jueves 7 de septiembre de 2017 se ha producido en la zona de subducción que limita las placas litosféricas de El Coco y la Norteamericana, es decir en la zona donde la primera desliza y se sumerge bajo la segunda.

Los grandes terremotos destructivos como el del año 1985 en México o los que se suelen producir en la costa de Chile se generan en los primeros 15 a 30 kilómetros de profundidad, en la zona donde las dos placas friccionan y generan terremotos que en geología se denominan de falla inversa. Al ser eventos más superficiales, la energía en forma de aceleración de sacudida del suelo es muy elevada y a ello se suma que la cantidad de desplazamiento del fondo marino es mayor y por tanto también el tamaño de los tsunamis que alcanzan la costa con su oleaje.

En otras ocasiones, como es el caso del terremoto ocurrido el pasado 7 de septiembre de 2017 en el golfo Tehuantepec, en lugar de deslizar la zona de fricción en la división de las dos placas, la placa que “subduce”, la placa de Cocos se desliza bajo la placa de Norteamérica, debido a la flexión que sufre al deslizarse hacia abajo y al efecto de su propio peso, la tensión acumulada hace que literalmente se parta a lo largo de un plano de rotura bastante vertical y a más profundidad.

En el caso que nos ocupa, la rotura se ha producido a más de 60 kilómetros de profundidad, con una geometría que denominamos de falla normal. En estos casos, aunque la magnitud sea la misma, de más de 8 en la escala Richter, la energía que llega a la superficie es menor y el desplazamiento del fondo marino también. Esto explica por qué uno de los mayores terremotos de falla normal jamás registrado por los sismógrafos hasta la fecha haya inducido unos daños limitados, si los comparamos con otros eventos de igual magnitud ocurridos en el pasado.

Placa de Cocos subducción bajo placa Norteamericana

Un artículo de investigación publicado el pasado 9 de septiembre en la revista científica Nature: Deadly Mexico earthquake had unusual cause, abunda sobre lo anteriormente explicado. La causa inusual, de acuerdo con US Geological Survey, incide en que el temblor se originó por una fractura tectónica dentro de la placa de Cocos y no en el límite de la placa de Cocos con la Norteamericana, donde la primera se desliza bajo la segunda.

“Los seísmos de una magnitud de 8+ no son comunes en zonas tectónicas limítrofes de subducción, el mecanismo de falla normal no produce terremotos con daños tan masivos” apunta Jascha Polet, sismóloga de la Universidad Politécnica del Estado de California en Pomona. El terremoto que afectó a los municipios del istmo de Tehuantepec fue diferente y se originó como fractura tectónica o deslizamiento dentro de la placa de Cocos en su movimiento al sumergirse gradualmente bajo la placa Norteamericana, no en el límite de fricción entre ambas placas tectónicas.

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