Así llegó Donald Trump a la Casa Blanca (I)

Publicado con fecha 19 - Noviembre - 2016

Presidente electo de los Estados Unidos de América tras las elecciones presidenciales del pasado 9 de noviembre de 2016, Donald Trump ocupará la Casa Blanca el próximo 20 de enero de 2017 como el 45º presidente, con una campaña marcada por la crispación entre una sociedad estadounidense dividida. La campaña presidencial de Donald Trump de 2016 empezó oficialmente el 16 de junio de 2015 en la Torre Trump de Nueva York, aunque ya había estrechado vínculos financiando a miembros del partido republicano desde el año 2012, además de ser sobradamente conocido como empresario inmobiliario, promotor de programas de televisión como The Apprentice o Miss Universo, autor de libros y conferencias sobre emprendedores. Eligió como jefe de campaña a Corey Lewandowski, que copió el llamamiento a la mayoría silenciosa del pueblo estadounidense del discurso de Nixon de 1969, así como el slogan “Make America great again“, de la campaña del año 1980 del expresidente Reagan, inspirado en su visión del sueño americano.

Corey Lewandowski, criado en Lowell, un condado en los suburbios de Boston, trabajó en Washington desde 1996 en la oficina en el Capitolio del diputado republicano de Massachusetts, Peter Torkildsen. Trabajó también para Robert Ney, senador republicano de Ohio, y entre los años 2000-2003 fue jefe de campaña del senador Bob Smith de Nueva Jersey, y su director de comunicaciones. Según la cadena National Public Radio, fue el asesor político de Trump en las primarias de New Hampshire, donde comenzó a difundir el mensaje de que sólo Trump era el candidato capaz de enfrentarse al establishment y cambiar la deriva de decadencia para volver a hacer grande otra vez a Estados Unidos. Pese a que por su apellido tiene ascendencia polaca, confraternizó ideológicamente con la rama ultraconservadora del Partido Republicano, conocida como el Tea Party, en realidad un movimiento crítico con el sistema estatal que empezó a tener repercusión desde el año 2009 y cuyo objetivo es regresar a los orígenes del liberalismo económico y constitucional de los Estados Unidos, frente a las reformas sanitarias y tributarias de los demócratas, más próximas al socialismo. Corey Lewandowski también se hizo conocido por movilizarse para boicotear visitas de Barack Obama a Boston, una actitud beligerante y explosiva que encontró un desfogue natural en su candidato. Además se asoció en la campaña electoral de Trump con un equipo de expertos como Michael Glassner, que fue consejero principal del influyente senador Bob Dole en los años 90, o Katrina Pierson, la vocera nacional que fue portavoz de los líderes del Tea Party en 2014, y que trabajó en campañas electorales desbancando oponentes demócratas o republicanos demasiado moderados.

USA elections 2016 projections

Dado que Hillary Clinton era una reconocida política profesional que había resistido en su trayectoria dentro del partido demócrata para afianzarse en su carrera hacia la Casa Blanca después de las humillaciones públicas padecidas por los escándalos de su marido, después de perder las primarias como candidata frente a Barack Obama en el año 2008, respaldada por los demócratas en 2016 frente al candidato Bernie Sanders, todos los medios de comunicación mayoritarios daban por hecho que no perdería este último tren y ganaría las elecciones presidenciales, otorgando además un amplio margen de ventaja en las previsiones. Ningún medio de comunicación o cadena televisiva mayoritaria (Fox, CNN, NBC, NPR, Washington Post, Associated Press, etc.) ni previsión online de las elecciones presidenciales (Cook Political, PredictWise, Real Clear Politics, etc.) daba inicialmente a Donald Trump más de 216 representantes, cuando hacían falta 270 para ganar, mientras que daban como mínimo 272 a Hillary Clinton en un intervalo min-max de 272-323.

USA elections 2016 projections

Hacia la recta final de campaña se sabía que la intención de voto estaba muy igualada entre ambos candidatos presidenciales, con Trump pisando los tacones de Clinton, reduciendo su ventaja inicial a entre 2-4 puntos, hasta que el día de las elecciones se confirmaron los augurios: todo el interior de Estados Unidos se tiñó de rojo, salvo los Estados de la costa oeste, los Estados de la zona Noreste, así como territorios asociados. Sin embargo, lo más relevante es que incluso los Estados de tradición demócrata en la región de los grandes lagos, el denominado blue wall, no lucieron de azul, negando su apoyo a Clinton y decantándose por Trump, pese a prever un empate técnico. La dura realidad en el resultado final de las elecciones presidenciales es que Hillary no supo administrar la ventaja que tenía de inicio, dejándose recortar terreno por Trump por días, pese al reñido resultado final en voto directo donde Hillary sacó más de un millón de votos más -62,391,335 votos (48.0%) para Clinton frente a 61,125,956 votos (47.0%) para Trump-, el candidato republicano se alzó con 306 representantes gracias a ponderar los votos electorales en Estados clave como el rust belt, arrebatando a los demócratas los Estados de Iowa, Wisconsin, Michigan, Ohio, Pennsylvania y Florida. Donald Trump completó uno de los mayores sorpassos de la historia del sufragismo.

resultado elecciones presidenciales USA 2016
Resultados de las elecciones presidenciales USA 2016 por New York Times, a los 290 puntos de votos electorales falta sumar los 16 del Estado de Michigan, que aparece como un empate técnico.

Los forofos de Trump celebraron la victoria como hooligans. Entre la muchedumbre de Angry White Men congregada en el cuartel general de Manhattan, destacaba Pax Dickinson, ataviado con una gorra roja con el slogan Make America Great Again, una barba canosa que le hacía parecer un mendigo del metro de New York, haciendo la peineta con ambas manos a las cámaras como un desequilibrado furibundo. Su fotografía fue portada del diario español El Mundo que rezaba un adagio de J.F. Kennedy: Se puede ganar con la mitad pero no se puede gobernar con la otra mitad en contra. Al enterarse, solicitó por Twitter que le enviaran una copia impresa para colocarla en su oficina. Pax Dickinson ha sido elevado a icono de los hinchas incondicionales de Trump y azote de los demócratas progresistas, es además un tecnólogo fundador de We Search, un singular portal de internet donde se publican recompensas por obtener determinada información o material periodístico. La versión española de Pax Dickinson parece ser Alberto Noguera, a juzgar por sus moderados artículos ensalzando a Trump.

Pax Dickinson

Algunos analistas lúcidos, como el director de cine Michael Moore -más conocido por películas como Bowling for Columbine– o el profesor universitario Allan Lichtman, fueron capaces de predecir con bastante antelación que Donald Trump ganaría las elecciones presidenciales, no tanto aprovechando debilidades de los demócratas, sino usando su experiencia como celebridad de éxito empresarial, con su conocimiento del poder de la imagen mediática reproducida masivamente para obtener publicidad en su campaña y así hacer llegar su mensaje a la población estadounidense pese al rechazo de los medios de comunicación, con la excepción del programa de Jaime Bayly, presentadores y periodistas de referencia que se desgañitaron advirtiendo del peligro que acechaba al mundo en caso de que Trump llegara a la Casa Blanca. Aún teniendo a los medios de comunicación y sus sondeos en contra, Trump empleó su magnetismo personal y otros métodos de dudosa legitimidad para conseguir una publicidad favorable a su campaña, como ofrecer regalos a presentadores de cadenas de televisión, según afirma Megyn Kelly de la Fox en su recientemente publicado libro biográfico Settle for more, que fue invitada a pasar un fin de semana gratis en Mar-a-Lago, el complejo hotelero de lujo que tiene Trump en Florida.

Según un estudio difundido por The New York Times, elaborado por mediaQuant y SMG Delta, entre junio de 2015 a febrero de 2016, Trump obtuvo el equivalente a 1.898 millones de dólares en atención mediática de parte de medios de televisión, impresos y redes sociales. Sumados, los 13 rivales republicanos de Trump recibieron un total de 1.159 millones de dólares en cobertura gratuita, más de 700 millones menos que Trump, que ha gastado sólo 10 millones en publicidad en televisión, lo que representa 0,5 % del valor total de su atención mediática. Hillary Clinton tuvo 746 millones de dólares en cobertura gratuita, mientras que Bernie Sanders recibió 321 millones. Tanto Clinton como Sanders habían gastado 28 millones en publicidad en las primarias del partido demócrata, aunque durante los meses de campaña presidencial desde marzo de 2016 a noviembre de 2016 Hillary tiró la casa por la ventana en anuncios de televisión para denostar a Trump como un modelo nocivo para niños y jóvenes.

USA elections 2016 paid versus free media

Por otro lado, no toda la atención mediática gratuita de los medios es positiva, incluso para Hillary Clinton las noticias sobre su investigación por el FBI en el caso de los emails confidenciales o el atentado en el consulado estadounidense en Bengasi, Libia, la perjudicaron e hicieron impopular, pero respecto a Trump sí puede utilizarse el dicho “que hablen mal de mí pero que hablen”, porque casi todas las publicaciones eran para criticar la última de sus declaraciones polémicas o de sus chaladuras. La estrategia de Trump desde las primarias republicanas se resumió en hacer la declaración más extrema posible sobre un tema controvertido, generar histeria, crear debate en los mass media y obligar a sus adversarios a posicionarse. Luego rebajar el tono de su mensaje hasta formular propuestas más plausibles y menos radicales dejando en evidencia a los que previamente ha obligado a posicionarse. Trump contra todo y contra todos, llegando a chantajear a su propio partido con que iría en candidatura independiente si no lo elegían como el candidato republicano a la presidencia. Pese a gastar mucho menos que sus rivales en publicidad en televisión, la estrategia mediática de Trump estuvo financiada por el portal de ultraderecha Breitbart News, dirigido por el asesor de comunicación Stephen Bannon, quien durante la legislatura que comenzará en enero de 2017, será el azote de los medios de comunicación que durante toda la campaña estuvieron en contra de Trump, manipularon las encuestas y sondeos de intención de voto, cambiando el mainstream progresista por una línea editorial ultraconservadora.

Carismático sociópata experto en saltarse obstáculos sin mostrarse nunca acomplejado, Donald Trump no salió perjudicado por sus polémicas declaraciones y su retórica incendiaria. Ni su posición antisistema, ni su deseo de controlar los tres poderes (ejecutivo, legislativo, judicial) con la justificación de recuperar la ley y el orden como si Estados Unidos estuviera en conmoción nacional, ni las reformas proteccionistas para Estados Unidos, contrarias a los tratados de libre mercado, ni su xenofobia, intolerancia religiosa, ni tampoco sus comentarios misóginos y un sinfín de chaladuras detuvieron su continuo ascenso en la intención de voto de los ciudadanos, no sólo entre la clase media descontenta de los Estados del interior. Ni su victoria fue influenciada por el terror de los ciudadanos ante el riesgo de nuevos atentados, como utilizó George Bush Jr, adoptando otra variante del discurso del miedo. Salvando las distancias de perfiles antagonistas, pues Bush era hijo de expresidente, hermano de gobernadores, republicano desde la cuna. Trump estaba dispuesto a una candidatura por libre, sin haber sido ni siquiera alcalde en ninguna ciudad, sin más experiencia que su chaqueterismo y tanteo de presentarse a unas elecciones presidenciales al final de su vida para culminar su exitosa trayectoria de empresario y showman televisivo.

Donald Trump Fox News

Michael Moore exponía en su página personal que Trump iba a hacer saltar las previsiones más sensatas ganando las elecciones a la presidencia de Estados Unidos por 5 razones principales por lo que los medios de comunicación no debían subestimar ingenuamente a un magnate del entretenimiento ni divertirse con sus salidas de tono como si fuese un bufón de la Corte, así como 5 estrategias desesperadas en las elecciones presidenciales USA 2016 para intentar evitar lo inevitable, además de introducir algunos hechos que por ilógicos que suenen, son conocidos por la mayoría. Hechos como que más del 75% del electorado estadounidense estaba compuesto por ciudadanos que difícilmente votarían a Trump debido a sus declaraciones incendiarias, misóginas y xenófobas, pues 3/4 de la población son la combinación de mujeres, afroamericanos, inmigrantes latinoamericanos y asiáticos, así como menores de 35 años, que no votarían -en teoría- contra sus propios intereses. Sin embargo, es conocido en todo el mundo que la participación de los votantes es sensiblemente inferior en las comunidades deprimidas, marginadas o más pobres de la población, por más que simpaticen con el candidato progresista, mientras que la población ideológicamente más próxima a la derecha ha sido históricamente más disciplinada a la hora de ir a votar en masa, siempre fieles en su cita con las urnas. Los hombres blancos empobrecidos y rabiosos del centro de Estados Unidos con más de 35 años representan un 20% del electorado pero son 40 millones de votantes en total. En una interpretación sesgada y reduccionista, la nación estadounidense quedaría enfrentada entre la población rural y obrera de los Estados del centro, mayoritariamente blanca descendiente de inmigrantes europeos, frente a las grandes ciudades de las costas, más heterogéneas, mestizas, dinámicas y cosmopolitas.

USA elections 2016 people

No hay duda de que si la gente pudiera votar desde el sofá de su casa utilizando la conexión de su X-box o PlayStation, Hillary ganaría por goleada. Pero la gente tiene que salir de casa y hacer cola para votar. Si residen en vecindarios marginales y deprimidos como algunas comunidades de hispanos y afroamericanos, no sólo tienen que esperar una larga cola, sino que se ponen todo tipo de trabas para que ejerzan el derecho al voto o para manipular las circunscripciones electorales, el efecto Gerrymandering. En muchas elecciones es difícil que un 50% vaya a votar. Y ahí se encuentra el problema en las elecciones de Noviembre: ¿quién va a tener a los votantes más motivados para presentarse a votar? ¿Quién es el candidato con los seguidores más rabiosos? Cuyos forofos enloquecidos estarán arriba a las 5 AM el día de las elecciones, agitando a los demás todo el día, todo el tiempo hasta que cierre el último colegio electoral, asegurándose de que sus conocidos Tom, Dick y Harry (y Bob y Joe y Billy Bob y Billy Joe y Billy Bob Joe) han votado? Así es. Ahí está el peligro. Y no te engañes, no importa cuanta publicidad persuasiva pongan de Hillary en televisión, cuantas veces desacrediten a Trump en los debates o cuantos votos le desvíen los libertarios, no van a detener el magnetismo personal del gigante.

Cinco motivos principales para anticipar la victoria de Trump

1- Bienvenido al Brexit de nuestro Cinturón del Óxido. Trump centrará su atención en los cuatro Estados tradicionalmente demócratas del denominado Rust Belt: Michigan, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin, antiguas áreas industrializadas con concentración de viejas empresas en decadencia que dejaron de ser rentables, relacionadas con la minería, el acero y la automoción, provocando el cierre y abandono de fábricas, el descenso de la población desde 1980 y la pérdida de empleos. El Cinturón del Óxido se extiende desde la costa atlántica hasta el este de Wisconsin, limita al sur con las zonas mineras de los montes Apalaches y al norte con los Grandes Lagos. En estos cuatro Estados tradicionalmente demócratas, se eligió en el año 2010 a un gobernante republicano, sólo Pennsylvania tiene a un demócrata. En las primarias de marzo de 2016 de Michigan, más ciudadanos votaron por los republicanos (1.32 millones) que por los demócratas (1.19 millones). En verano de 2016, Trump ya adelantaba según las encuestas a Hillary en Pennsylvania y estaban empatados en Ohio. ¿Empatados? ¿Cómo es posible que la carrera presidencial estuviera tan ajustada después de todas las barbaridades que dijo e hizo Trump? Bueno, tal vez es porque dijo (acertadamente) que el apoyo de Clinton al Tratado de Libre Comercio de América del Norte propició la destrucción de las zonas industrializadas en el Rust Belt. Trump se dedicó a martillar a Clinton sobre esto, así como su respaldo del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y otras políticas económicas relacionadas con la globalización y el libre comercio que han dejado en la miseria a las clases trabajadoras del Rust Belt. Cuando Trump se colocó a la sombra de una fábrica Ford durante las primarias, amenazó a la corporación de que si seguían adelante con sus planes de cerrar la fábrica y trasladarla a México, impondría un impuesto del 35% sobre cualquier vehículo producido en México y luego enviado para comercializarlo en Estados Unidos. Fue dulce música para los oídos de las clases trabajadoras de Michigan, y cuando lanzó su amenaza a Apple de que los obligaría a dejar de fabricar los iPhones en China para que se fabricaran en Estados Unidos, pues bien, los corazones se extasiaron y Trump alcanzó una gran victoria que posteriormente recayó en el gobernador de Ohio, John Kasich.

Desde Green Bay, Wisconsin, hasta Pittsburgh, Pennsylvania, rotos, deprimidos, en las últimas, montones humeantes esparcidos por las zonas periféricas con el esqueleto de lo que solíamos llamar la clase media. Gente furiosa, trabajadores amargados (y desempleados) quedaron a la espera del chorreo de la riqueza con Reagan y fueron abandonados por los políticos demócratas que todavía intentan decir hipócritas palabras mientras sus miras están puestas en relacionarse con lobbys de Goldman Sachs que les extenderán un gran cheque antes de marcharse. Lo que ocurrió en Reino Unido con el Brexit va a ocurrir en Estados Unidos. Elmer Gantry se presenta como si fuera Boris Johnson y dice cualquier barbaridad con tal de embelesar a las masas de que ¡esta es su oportunidad! ¡Para devolvérsela a todos ellos, todos los que quebraron su sueño americano! ¡Y ahora el forastero, Donald Trump, ha llegado para poner orden! ¡No tienes que estar de acuerdo con él! ¡Tampoco hace falta que te guste! ¡Él es tu cóctel molotov personal que puedes lanzar directamente al centro de los bastardos que te hicieron esto! ¡Trump es tu mensajero!

Y aquí es donde entran las matemáticas. En el año 2012, Mitt Romney -aún recibiendo más apoyos que Trump- perdió por 64 representantes o votos electorales. Suma los votos electorales de Michigan, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin. Son 64. Todo lo que Trump necesitaba hacer para ganar las elecciones presidenciales, como era de esperar, era llevar la impronta de color rojo de los Estados tradicionalmente republicanos desde Idaho a Georgia (Estados que nunca votarían a Hillary Clinton), y después ganar en estos cuatro Estados del Rust Belt, para derrotar el muro azul. Ni siquiera necesitaría Florida (donde incluso la comunidad cubana prefirió al empresario antes que a Clinton), Colorado o Virginia. Hacerse con Michigan, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin. Y con ello llegar a la cima.

2- El último hombre blanco enfurecido en pie. Dominado por los varones, gobernado durante 240 años por los hombres, Estados Unidos, tal y como lo conocemos se aproxima a su fin. ¡Una mujer a punto de tomar el poder! ¡¿Cómo ha podido ocurrir algo así?! ¡Bajo nuestra mirada vigilante! Hubo signos de advertencia, pero los ignoramos. Nixon, el traidor del género, nos impuso el Título IX, la ley que prohibía las discriminaciones en las prácticas deportivas de los centros de estudio. Después las permitieron pilotar aerolíneas comerciales. Antes de que nos diéramos cuenta, Beyoncé provocó un vendaval en el terreno durante la Super Bowl (¡nuestro juego!) con un ejército de mujeres afroamericanas, con el puño en alto, ¡declarando que nuestra dominación había terminado! ¡Oh, la humanidad!

Este es un vistazo en el interior de la mente del macho blanco en peligro. Existe la sensación de que el poder se les ha escapado de las manos, que su manera de hacer las cosas ya no se corresponde con la forma en que se hacen. Este monstruo, la Feminazi -utilizando una expresión de Trump- “sangra por los ojos o a través de donde sangre” nos ha subyugado — y ahora, después de haber soportado durante ocho años a un hombre negro diciéndonos lo que teníamos que hacer, ¿se espera de nosotros que nos quedemos sentados para que durante ocho años una mujer nos dé órdenes? ¡Y después de eso serán ocho años con un gay en la Casa Blanca! ¡Luego serán los transgéneros! Puedes ver a dónde nos lleva esto. Para entonces los animales recibirán derechos humanos y un maldito hámster llegará a gobernar el país. ¡Tenemos que detener esto!

3- El problema de Hillary. Aunque mucha gente la aprecia, su apoyo a la guerra de Iraq hizo que muchos antibelicistas como Michael Moore prometieran no volver a votarla jamás. Hasta la fecha, el cineasta reconocía no haber roto dicha promesa. Aún prefiriendo a Bernie Sanders como candidato demócrata a la presidencia, más de una década después votaría por Clinton, rompiendo la promesa con tal de evitar que un proto-fascista se convirtiera en el comandante en jefe de Estados Unidos. Sin embargo, reconocía que tristemente Clinton metería a Estados Unidos en intervenciones militares, como ya era beligerante en la etapa de Obama, pero Trump pulsaría su dedo de psicópata sobre el Botón. En otras palabras, Hillary era la opción menos mala entre los peores escenarios posibles, como de costumbre votan los ciudadanos. El mayor problema era la impopularidad de Hillary, dado que hasta un 70% del electorado estadounidense la consideraban alguien poco confiable y una persona deshonesta.

Hillary Clinton Fox News

Representa la política a la vieja usanza, el medraje y la molicie, sólo piensa en estrategias a corto plazo para ser elegida, con rostro de cemento, donde dije digo… Por eso se opuso a los matrimonios entre homosexuales, para tiempo después oficiar bodas gay. Las mujeres jóvenes son sus mayores detractores, lo cual debe doler considerando que son los sacrificios y luchas que Hillary y otras mujeres de su generación aguantaron para que estas mujeres jóvenes no tengan que soportar lo que digan Barbara Bushes del mundo de que deberían volver a la cocina a hornear galletas. Ningún millennial votó por Hillary con el entusiasmo que despertó en su día Obama cuando llegó a la presidencia ni tampoco cuando Bernie Sanders estaba en las primarias demócratas. Hillary Clinton no despertó entusiasmo alguno y precisamente porque las elecciones presidenciales se decidían en quien era capaz de movilizar a más gente para que se molestaran en salir de sus casas a votar, perdió. No sirvió de nada el llamamiento de Obama en las comunidades de menor participación, ni el slogan “Don’t boo, vote!”

4- Votantes deprimidos de Sanders. Aquellos que preferían a Bernie Sanders como candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos aceptaron votar por Clinton después de las primarias. Sorprendentemente, más votantes demócratas respaldaron a Clinton que los que lo hicieron con Obama cuando ella perdió en las primarias del 2008 cuando se enfrentaba contra el expresidente. Pese a la reticencia de los partidarios de Sanders a respaldar a Clinton con tal de no tener a Trump como presidente, se trató de un voto deprimido. Es decir, que este grupo de votantes no acude a las urnas acompañado de sus amistades y conocidos en tropa a votar, ni tampoco hace campaña o habla con entusiasmo con otros vecinos de que piensa votar por Hillary. Un votante deprimido y desencantado. Las personas jóvenes no toleran representantes fraudulentos y farsantes. Volver a la era Clinton/Bush les recuerda pagar por música, usar MySpace o llevar teléfonos móviles de teclas. Votaron por Trump, por la candidatura libertaria o se quedaron directamente en casa. Hillary Clinton lo hizo también mal pretendiendo recibir respaldo de los millenials eligiendo a un hombre moderado como Kaine de compañero de ruta para la vicepresidencia. Si el partido demócrata hubiese puesto a dos mujeres en la candidatura presidencia/vicepresidencia habría sido una forma de entusiasmar a la gente joven para jugarse un doble o nada, pero prefirieron no arriesgarse, perdiendo apoyos.

5- El efecto Jesse Ventura. Finalmente, no hay que descartar la capacidad del electorado de comportarse de manera perversa, traviesa, o subestimar cómo millones de personas fantasean como anarquistas en secreto y se sienten sofisticados una vez que cierran la cortina de la cabina de votación y se sienten solos. Es una de las pocas zonas que quedan en nuestra sociedad de control donde no haya una cámara de seguridad con videovigilancia, aparatos de grabación, donde se puede entrar sin estar vigilado por la mujer, los niños, el jefe, la policía, y tampoco hay un puñetero tiempo límite, hasta cierto punto. Puedes tomarte el tiempo que quieras sin recibir presiones de nadie una vez que estás allí. Puedes pulsar un botón para votar por una candidatura en una línea, o puedes escribir que votas por Mickey Mouse y el Pato Donald -lo cual sería voto nulo pero mucha gente se divierte así- o a un personaje imaginario. No hay reglas. Y por ello, y por todo el odio que tiene mucha gente hacia un sistema político destrozado, millones de personas votarán por Trump no por estar de acuerdo con él, no por su fanatismo o su egolatría, sino simplemente por que les está permitido. Sólo por provocación, para fastidiar, para vengarse y castigar a las élites del establishment, para enfurecer al resto de la población, a papá y mamá. Y de la misma manera que alguien se coloca o se imagina de pie en las cataratas del Niagara y su mente piensa en cómo sería lanzarse a través, mucha gente estará encantada de colocarse en la posición del titiritero y tener a otros como sus marionetas, imponer a Trump y ver qué es lo que sucede en el mundo. Aunque luego se asombren cuando todo esté ardiendo.

Muchos estadounidenses recordarán cómo en los años 90 se eligió a un luchador profesional como gobernador de Minnesota. No lo hicieron porque fueran estúpidos o porque pensaran que Jesse Ventura era un hombre de Estado o un político intelectual. Lo hicieron porque estaba a su disposición. Minnesota es uno de los Estados con más personas inteligentes y formadas del país, pero también lleno de gente con un oscuro sentido del humor: votar por Ventura fue su manera de llevar a la práctica una broma sobre un sistema político enfermo. Jesse Ventura era un individualista sin experiencia, utilizó su nombre y fama mediática para presentar una candidatura independiente en Minnesotta, pero sin causar estragos una vez en el poder y sin querer presentarse a la re-elección. Donald Trump es mucho más peligroso de Jesse Ventura e incluso que Arnold Schwarznegger. Y ya está sentado en la poltrona.

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