Shapereader, sistema táctil con narrativa para invidentes

Publicado con fecha 29 - Septiembre - 2016

Ilan Manouach (Atenas, Grecia, 1980) creador de cómics conceptuales, ha ideado Shapereader [lector de formas], un repertorio de formaciones táctiles con relieve de líneas, círculos, formas geométricas, vinculados semánticamente con objetos, personajes, lugares, sentimientos, composiciones de acciones o conductas, que pueden ordenarse para adquirir significado y acercar la narrativa de las novelas gráficas a las personas con discapacidad visual. Desde el 17 de septiembre al 27 de noviembre de 2016, el público puede acercarse al Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) para experimentar la exposición Ilaan Manouach-Shapereader, donde el sentido de la vista pierde el protagonismo en las manifestaciones artísticas para cedérselo al tacto. Los relatos creados por Shapereader van dirigidos a personas ciegas o con alguna discapacidad visual, es un lenguaje que se basa en un repertorio de ideogramas táctiles, donde el espectador tiene que leer con las manos en salas donde, con premeditado criterio curatorial, se ha reducido la iluminación, dejándolas en penumbra.

Shapereader, exposicón MUSAC

Seis tableros de comunicación adaptados al tamaño de la mano y tres paneles a gran escala permiten al lector familiarizarse con el repertorio lingüístico de Shapereader. Los tableros contienen todos los índices de 210 formas, proporcionando equivalencias táctiles para los elementos específicos de la narración. Estas formas están clasificadas en grupos según su contenido semántico y función, de modo que puedan ser localizadas con facilidad por lectores principiantes: personajes, atrezo, escenarios, parajes naturales, acciones y emociones de los personajes. Pese a la apabullante cifra de formas simbólicas táctiles de Shapereader para el lector profano, el diseño de las formas en el glosario se ha basado en criterios de simplicidad, así como en lograr que fueran fáciles de memorizar y diferenciar. Algunas formas táctiles en relieve se basan en braille, otras tienen representaciones convencionales como los corazones para la emoción amorosa, iconografías para los bloques de hielo, y otras son totalmente conceptuales.

Shapereader, semántica táctil

La categoría de las emociones es la parte más amplia del repertorio Shapereader. Una colección de 21 formas incluye emociones primarias tales como la alegría, el miedo o la tristeza junto a otras emociones más complejas tales como la coerción, el remordimiento, la inquietud o ansiedad. Cada emoción se presenta en tres intensidades crecientes y este cambio de magnitud se traduce de forma intuitiva mediante el engrosamiento gradual de su patrón básico. Quienes hayan leído alguna obra literaria escrita totalmente en braille podrán comparar si el nivel de realismo y precisión descriptiva en las motivaciones y justificaciones de las conductas o estados emocionales de los personajes se ha enriquecido semánticamente con la experiencia táctil de Shapereader.

Shapereader, semántica táctil
Panel con todas las emociones en sus tres intensidades, crecientes según el grosor del relieve.

Shapereader presenta una disposición espacial de los grupos semánticos que se asemeja a las estructuras sintácticas lineales del lenguaje ordinario, como la construcción de oraciones en sujeto-verbo-objeto. Siguiendo los principios básicos de la teoría psicoanalítica de la Gestalt, la contigüidad y la proximidad determinan la pertenencia al mismo grupo semántico: es decir, lo más probable es que el patrón que representa a un personaje concreto esté rodeado de los patrones que describan o bien el estado emocional del personaje o sus acciones, o bien los elementos con los que el personaje está interactuando, de modo que se facilite la comprensión por la cohesión entre las piezas táctiles.

En algunos aspectos, la narrativa presenta resquicios o espacios abiertos a la interpretación de los lectores. Por ejemplo, en el panel cuarto de la página 18, el tactigrama que representa a Bruce Perry, uno de los personajes principales de Círculo polar ártico, está rodeado de patrones que, sin duda, describen su estado afectivo (disgusto, ansiedad ++, sorpresa++) pero deja margen para la interpretación y la percepción diegética y contextual respecto a si la forma que representa el verbo disfrutar se refiere a él o a su compañero de expedición Ernst Baxter.

Manouach destaca que la dificultad de lectura es gradual al ganar experiencia palpando las formas: al principio es sencillo, pero las piezas se van complicando según avanzan la historia, como un cuaderno de un niño que empieza a leer, primero palabras, luego frases con sujeto, verbo y predicado, luego se añaden complementos y así, poco a poco, se va complicando la construcción de las frases. En esta experiencia sensorial que propone Manouach lo importante y la verdadera diferencia no se da entre los visitantes que ven o los que no ven. La diferencia está en la imaginación que tenga cada uno.

Shapereader, exposicón MUSAC

Las personas invidentes o con discapacidad visual tenían acceso a algunas obras literarias escritas en cecografía o braille, sistema táctil de escritura y lectura para ciegos desarrollado por Louis Braille (1809-1852) a partir del lenguaje codificado con matrices de puntos con seis filas y dos columnas de Charles Barbier de la Serre, consiste en un símbolo-matriz de puntos con tres filas y dos columnas, dibujados en relieve para poder leer con los dedos, así como los audiolibros que se podían escuchar con auriculares, la opción más utilizada hasta ahora por las personas con discapacidad visual para acceder a la narrativa. Para invertir el proceso creativo de los cómics y novelas gráficas, la recepción de las obras por la comunidad de invidentes ha recibido prioridad. Al crear directamente en un nuevo lenguaje que las personas con discapacidad visual puedan entender sin intermediarios, Ilan Manouach no escribe una novela gráfica a la espera de que la editorial quiera traducir la obra original, hacer una versión en braille o disponer de un audiolibro. Shapereader pone en cuestión el predominio histórico de lo visual en las bellas artes, tanto en las manifestaciones plásticas, como en la triunica choreia con excepción de la música, pero no excluye a quien lo quiera experimentar, incluye a todo el público, no sólo para los espectadores invidentes, sino apto para todo aquel que tenga la curiosidad de aprenderlo en un proceso de alfabetización táctil.

La creación de Shapereader fue generosamente financiada por el Instituto finlandés Koneen Säätiö en el año 2013 en el marco de su convocatoria de becas de Arte & Multilingüismo. La primera obra narrativa construida a partir del repertorio de Shapereader es Círculo polar ártico, una novela táctil de cincuenta y siete páginas, escrita originalmente en inglés, que narra la historia de dos climatólogos que realizan una expedición al Polo Norte para analizar una columna de hielo que contiene registros sedimentados que permitirían interpretar el cambio climático en épocas pasadas. Su investigación se entrelaza accidentalmente con conflictos de intereses entre unos comerciantes, unos activistas de derechos humanos y los empobrecidos pobladores inuit. La esperanza de los científicos es descifrar esos crípticos patrones en la columna ártica, como una metáfora de la manera táctil en que los lectores de Círculo polar ártico abordan la lectura de la novela.

Shapereader, exposicón MUSAC

La novela gráfica en Shapereader está conformada por 57 tactigramas de madera (50cm x 35cm x 0.6cm), 6 paneles de comunicación (50cm x 35cm x 0.6cm) y un léxico de 210 formas diferentes con vocabulario del repertorio táctil de Shapereader. En total, dada la recurrencia de algunos de los patrones se han utilizado más de 6000 formas simbólicas -siguiendo a Ernst Cassirer- para narrar la historia de los climatólogos en el Ártico, que en total suman un peso de 95 kg, difícil de transportar como quien se lleva un libro en papel y tapa dura o un lector de libros electrónicos. Además, la financiación de cada uno de estos libros no es tampoco asequible dado que esta técnica es muy cara: producir una tirada de 2.000 libros de 50 páginas costaría unos 100.000 euros. Por estos motivos, siendo realistas tras conocer la iniciativa todavía sigue siendo más viable escribir obras en braille por el nivel de desarrollo y el conocimiento que tiene la comunidad de invidentes sobre el sistema táctil así como la existencia de máquinas como Writer, Blista o Perkins, e impresoras de braille basadas en los taquígrafos con cinta. Dos personas invidentes que asistieron al taller que impartió Manouach en el MUSAC la semana pasada para dar a conocer Shapereader, David San Miguel e Iria Aragunde, confirmaron al periódico El País: Un cómic para tocar que la novela gráfica a nivel táctil es una narrativa que les queda lejos. San Miguel es ciego desde los 12 años, ahora tiene 39, y sí recuerda que de niño leía Mortadelo y Filemón y Spiderman, pero la manera habitual que tienen las personas con discapacidad visual de acceder a obras literarias es a través de audiolibros.

A través de algunos estudios del neurólogo Oliver Sacks y de algunas iniciativas artísticas se ha producido cierta concienciación en el mundo del arte respecto a la accesibilidad a las obras y bienes culturales para personas invidentes o con discapacidad visual. Para la gente que conforma esta comunidad, el tacto es la manera principal de adquirir información, acceder a una obra de arte y completar su representación mental de un objeto. Muchas instituciones como museos, centros de arte y espacios de arte público organizan visitas alternativas, basadas en la experiencia táctil de las imágenes artísticas, como touch tours [visitas táctiles] y handling sessions [sesiones de manejo] en las que se utilizan réplicas, facsímiles, diagramas táctiles y estructuras con relieve diseñados específicamente para las visitas de personas invidentes. Algunos museos y comisarios de exposiciones abogan por un marco no segregado o por discriminación positiva para estas visitas alternativas, abriendo las exposiciones al público en general, de modo que incluyan a todo el mundo con total naturalidad, pues no solo las personas con discapacidad visual, parecen disfrutar experimentando la sensación táctil de los objetos de arte y a través de dicha percepción sensible orientarse por las imágenes simbólicas.

Para proteger las obras, los museos basaron las exposiciones de arte clásico en la imposibilidad de usar, de experimentar o participar activamente de los bienes culturales, relegando al público a una actitud contemplativa de una obra cerrada y conservada en el museo con diferentes medidas de protección. El arte contemporáneo no sólo transgredió con las vanguardias estéticas el canon de representación denominado ilusionismo figurativo, sino que transmutó la obra como algo abierto a la participación del público, de modo que muchas obras no podían alcanzar su finalidad sin incluir la acción del espectador, mediante una transgresión táctil. Siendo el civismo, el autocontrol y el cuidado de sí por parte del diletante condiciones necesarias para integrarse en la comunidad, pero unas buenas intenciones insuficientes para asegurar que ninguna obra fuera deteriorada. “No tocar”, “detrás de la línea por favor”, como decían los vigilantes de seguridad Emilio y Onofre en Museo Coconut, hasta el blindaje con cristal extra blanco anti reflejo de La Gioconda en el Louvre, cuya apertura en el año 1793 significó históricamente el traspaso de las colecciones privadas de las clases dirigentes, las casas reales de la monarquía absolutista, los aristócratas y el poder eclesiástico de los papas, a galerías y edificios de propiedad estatal para disfrute del conjunto de la sociedad, constituyó así el precedente y modelo de todos los grandes museos, donde no se vetaba el acceso a ningún ciudadano por criterios de estratificación social, siguiendo los ideales culturales universalistas de la Ilustración, pero seguían excluyendo las minorías con alguna discapacidad sensorial, sobre todo la percepción visual.

Exposición Ilan Manouach-Shapereader en MUSAC, con la colaboración de la fundación ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles).
Shapereader.org.
Ilan Manouach.

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