La teoría de los seis grados de separación

Publicado con fecha 10 - Noviembre - 2012

La teoría de los seis grados de separación es una hipótesis que intenta probar que cualquier individuo puede estar conectado con cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios, conectando por tanto a ambas personas con sólo seis enlaces o grados de separación. La teoría fue inicialmente propuesta en 1930 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado Chains (Cadenas). Posteriormente fue recogida en el libro Six Degrees: The Science of a Connected Age del sociólogo Duncan Watts, quien asegura que es posible contactar con cualquier persona del planeta en tan sólo seis saltos. Se considera que el número de conocidos de una persona crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en una población de millones de individuos.

Aproximadamente cada persona conoce de media, entre amigos, familiares, compañeros de estudios, trabajo, vecinos, a unas cien personas. Si cada una de esas personas conocidas se relaciona con otras 100 personas, cualquier individuo podría pasar un recado a 10.000 personas más tan sólo pidiendo a sus amigos que pasen el mensaje a todos sus amigos. Estos 10.000 individuos serían contactos de segundo nivel, que un individuo no conoce pero que puede conocer pidiendo que se los presenten.

Si esos 10.000 individuos conocen a otros 100, la red ya se ampliaría a 1.000.000 de personas conectadas en un tercer nivel, a 100.000.000 en un cuarto nivel, a 10.000.000.000 en un quinto nivel y a 1.000.000.000.000 en un sexto nivel. En seis saltos se podría enviar un mensaje a cualquier individuo del planeta. Evidentemente cuantos más pasos o saltos entre intermediarios haya que dar, más lejana será la conexión entre dos individuos y más difícil la comunicación. Se considera que internet, con las redes sociales masivas y los programas de mensajería, ha eliminado barreras creando verdaderas redes mundiales, segmentando además grupos de personas por intereses personales y profesión.

El limpiabotas conoce a un portero de un hotel de dos estrellas; dicho portero conoce al dueño del hotel y éste al dueño de un hotel más prestigioso; el dueño de este hotel conoce a una persona que trabaja en la Casa Blanca y esta persona conoce al presidente de los Estados Unidos. En unos pocos enlaces se ha conseguido ligar un limpiabotas con el presidente de los Estados Unidos.

teoría de los seis grados de separación

Esta ejemplificación demagoga, más que basarse en lo que el pop art analizó sobre las sociedades norteamericanas -es posible consumir lo mismo que el presidente del gobierno o cualquier personalidad mediática- se basaría en el optimismo sobre la igualación que dan las nuevas tecnologías y su supuesta emancipación.

Casos prácticos de la teoría de los seis grados de separación

En 1967, el psicólogo estadounidense Stanley Milgram realizó un experimento denominado “problema del mundo pequeño“: seleccionó al azar varias personas para que enviaran tarjetas postales a un extraño, situado a miles de millas de distancia, dentro de una cadena de correspondencia. Los remitentes conocían el nombre del destinatario, su ocupación y la localización aproximada. Se les indicó que enviaran el paquete a una persona que ellos conocieran directamente y que pensaran que fuera la que más probabilidades tendría, de todos sus amigos, de conocer directamente al destinatario. Esta persona tendría que hacer lo mismo y así sucesivamente hasta que el paquete fuera entregado personalmente a su destinatario final.

Milgram obtuvo colaboración de 296 personas como voluntarias para el experimento en las ciudades norteamericanas de Omaha, Wichita, como principio de la cadena y Boston, en el suburbio de Sharon concretamente, como final. A los individuos de Omaha y Wichita seleccionados al azar, se les enviaba paquetes con información. Estos incluían cartas que detallaban el propósito del estudio, e información básica acerca del destinatario que debía ser contactado en Boston. Contenían además una lista en la que las personas que participaban debían inscribir sus nombres, y tarjetas de respuesta predirigidas a Harvard. Junto con recibir la invitación a participar, al individuo se le preguntaba si acaso conocía personalmente al destinatario en la carta. En caso de que así fuera, la persona debía reenviarle la carta directamente.

En el caso -más probable- de que la persona no conociese personalmente al destinatario, debía pensar en un conocido suyo que tuviese más probabilidades de conocer personalmente al destinatario. La primera persona debía entonces inscribir su nombre en la lista y reenviar el paquete a la segunda persona. También debía enviarse una tarjeta de respuesta a los investigadores en Harvard, de modo que estos pudiesen rastrear el progreso de la cadena hacia el destinatario.

Cuando el paquete finalmente alcanzaba al destinatario, los investigadores podían examinar la lista para contar el número de veces que había sido reenviada de persona a persona. En aquellos casos en los que los paquetes nunca alcanzaban al destinatario, los investigadores podían identificar el punto de quiebre de la cadena, gracias a las tarjetas recibidas.

Aunque los participantes esperaban que la cadena incluyera cientos de intermediarios, los paquetes que lograron entregarse con éxito tuvieron, como promedio, entre cinco y siete intermediarios. Los descubrimientos de Milgram fueron criticados porque éstos estaban basados en el número de paquetes que alcanzaron el destinatario pretendido, que fueron sólo alrededor de un tercio del total de paquetes enviados. Un problema significativo fue que, en muchas ocasiones, las personas se negaron a reenviar los paquetes, ocasionando que estos no lograran llegar al destinatario. En uno de los experimentos, 232 de los 296 paquetes enviados nunca llegaron a destino.

Sin embargo, en los 64 casos en que los paquetes sí alcanzaron eventualmente a sus destinatarios, la longitud promedio de la cadena de conexiones fluctuaba entre las 5,5 y 6 personas. En base a esto, los investigadores concluyeron que la población de los Estados Unidos estaba separada por unas seis personas en promedio. A pesar de que Milgram nunca utilizó la expresión seis grados de separación, sus hallazgos son mencionados dentro de la difusión de la teoría y su aceptación popular.

Brett C. Tjaden publicó en 1996 un juego de ordenador en el sitio web de la University of Virginia basado en el problema del mundo pequeño para lo cual usó el sitio Internet Movie Database (IMDb) para documentar las conexiones entre diferentes actores de cine.

En el año 2008, Iván Jara Solar, un usuario chileno de Facebook, intentó comprobar la teoría de los seis grados de separación creando una versión en español del experimento. El resultado de todas las separaciones posibles de quienes se agregaban al grupo se podía visualizar gracias a una aplicación, que al cabo de unos meses fue eliminada. El grupo llegó a tener más de 2,4 millones de miembros en 2012 antes de desaparecer.

En 2011 Facebook realizó un estudio denominado Anatomy of Facebook con todos los usuarios activos de la red en ese momento 721 millones de miembros (algo más del 10% de la población mundial) y se analizó el conjunto de amigos en común, para sacar el promedio de cuántos eslabones hay entre cualquier usuario y otro cualquiera, teniendo en cuenta que más de la mitad de los usuarios en facebook tienen más de 100 amigos agregados. De esta prueba se excluyó a celebridades y personalidades famosas. Los resultados mostraron que el 99,6% de pares de usuarios estuvieron conectados por 5 grados de separación. Esta es la prueba más cercana de la teoría a la fecha de hoy y da un resultado aproximado de 4,75 eslabones (hop distance).

teoría de los seis grados de separación

En junio de 2012 el belga Michiel Das creó tres tarjetas de visita con el propósito de lograr trabajo en Barcelona y las dio a tres personas diferentes, que a su vez iban pasando sus tarjetas de visita hasta llegar a las manos de una persona que lo contactara para una entrevista laboral. Consiguió empleo en la empresa de automóviles SEAT gracias al recorrido de la primera tarjeta de visita. En total las tarjetas viajaron 1412 kilómetros, pasando por las manos de 16 personas diferentes. Michiel Das recibió 11 ofertas de trabajo y participó en 4 procesos de selección diferentes, donde 3 de estas ofertas de trabajo ni siquiera estaban publicadas en internet, en ningún portal de empleo. Posteriormente creó un sitio web denominado http://www.elviajedemitarjeta.com/ donde expuso su experimento basado en los seis grados de separación, que además funcionó como estrategia de marketing y apareció en varios medios de comunicación españoles y belgas.

Puntos débiles de la teoría de los seis grados de separación

– El grado de “amistad” que se supone es en realidad muy débil, ya que cualquier persona experimentada sabe que la amistad es un vínculo que se puede tener con muy pocas personas a lo largo de la vida en proporción a la población no ya del mundo sino de un pequeño municipio. Un número tan grande de contactos sólo es posible con las redes sociales dado que internet ha propiciado una mayor globalización pero con el vacío, la vulgarización y banalidad actual de las relaciones humanas.

– Las 100 personas que se multiplican en cada salto no pueden ser amigos comunes, teóricamente tendrían que ser personas diferentes. Sin embargo habitualmente los contactos tienen amigos comunes en las redes sociales y los listados de contactos se repiten en numerosos usuarios, lo que significa que el número de contactos de segundo nivel será sustancialmente menor a 10.000. Y el número total de personas puestas en relación tras varios saltos no será tan enorme como la teoría da a entender.

– Las ejemplificaciones y los casos llevados a la práctica piden algún tipo de favor a los contactos para aprovechar un alcance masivo. Pero pedir un favor a otras personas no puede hacerse sin confianza. Si las relaciones humanas en las sociedades de consumo son tan débiles que por pasividad ni siquiera los familiares de primer grado de parentesco están en contacto ni pueden pedirse ayuda en caso de necesidad, se ven alguna vez al año en fechas señaladas o se reúnen en el tanatorio cuando muere alguien, suena complicado pedir colaboración a personas, incluso contactos a través de redes sociales, que son completos desconocidos.

– Precisamente entre las críticas al experimento del mundo pequeño de Milgram, en un ensayo titulado The Six Degrees of Separation Myth enfatiza que dada la baja voluntad de colaboración entre contactos, las cadenas para conseguir un objetivo entre personas son más largas que seis saltos entre intermediarios. Además no todos los conocidos a quien se pide que pasen un mensaje o correspondencia aciertan en quien de sus contactos es más probable que conozca al destinatario buscado.

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